La extrema derecha era una especie en extinción en Escocia. Casi incluso la derecha. Aquello era motivo de orgullo y broma. Pero repetirlo no ha sido suficiente para frenar el crecimiento de Reform. En un año hay elecciones en Hego Euskal Herria, donde se ha insistido igualmente en que esta es tierra «libre de fascismo», sin embargo, la moraleja escocesa también debe servir para nuestro país.

Aitor Agirrezabal / GARA-NAIZ

Durante años en Edimburgo circuló una frase que resumía una certeza política convertida casi en identidad colectiva: «Hay más pandas que conservadores». La broma era estadística (había dos pandas en el zoo y un conservador escocés en Westminster), pero servía para sacar pecho. En la capital escocesa, el Partido Conservador británico era percibido como una anomalía ajena, una especie exótica tolerada únicamente porque la democracia obliga a convivir incluso con aquello que se considera marginal. El comentario servía para reforzar una idea más profunda: Escocia era inmune al virus reaccionario que atravesaba Inglaterra.

Los pandas desaparecieron hace unos meses del zoo de Edimburgo; los conservadores, aunque debilitados, siguen ahí. Pero, lo que es peor, por su derecha ha emergido una fuerza todavía más agresiva. Reform UK, impulsada por Nigel Farage y alimentada por el resentimiento posterior al Brexit, cuenta con 17 diputados en Holyrood tras las elecciones de este jueves y, al igual que ha hecho en Gales o Inglaterra, se ha convertido en una referencia para sectores sociales golpeados por la precariedad y por la desconfianza institucional y el discurso antiinmigración.

La moraleja escocesa debería servir de advertencia en nuestro país. Aquí también se ha repetido que «Euskal Herria es una tierra libre de fascismo». Mientras en Europa crecían Orban, Le Pen o Meloni y en el Estado español Vox ha ido aumentando su presencia este rincón ha seguido dejando a la extrema derecha española lejos de los ámbitos de poder.

Pero con presencia en los parlamentos. Y en los medios. Y es que repetir que Euskal Herria es una tierra libre de fascismo no es suficiente para que Euskal Herria sea una tierra libre de fascismo.

Dentro de un año se celebrarán las elecciones al Parlamento de Nafarroa y a las Juntas Generales de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, así como a los ayuntamientos de los cuatro herrialdes. Y aunque Vox no haya conseguido aún resultados compa- rables a los obtenidos en otros territorios del Estado español, los síntomas empiezan a ser visibles. Al igual que en Escocia, la derecha tradicional parece tocada. UPN acumulará una docena de años lejos del Gobierno navarro y también en Iruñea el PSN rompió con los complejos que le impedían pactar con EH Bildu y, por tanto, desalojar a la derecha de las instituciones.

SIN DATOS, PERO LA ULTRADERECHA CRECE

Pero la extrema derecha no crece únicamente cuando logra diputados. Crece cuando consigue imponer temas en las discusiones de bar y en las agendas políticas. Cuando el debate público gira alrededor de la inseguridad y de la criminalización de la migración. No llegan vestidos con camisa azul ni brazo en alto. Llegan de verde y sin complejos.

Escocia pensó que su excepcionalidad política bastaba para contener esa ola. Sin embargo, el descalabro de los partidos tradicionales -el Laborista y el Conservador-, la crisis del coste de vida y los discursos antiinmigración han abierto grietas que Reform ha sabido aprovechar. Lo que parecía imposible dejó de serlo en poco tiempo.

En el parque de la Taconera de Iruñea hay ocho ciervas. Demasiadas para elevar la comparación. En Euskal Herria hay tiempo para que los pandas sigan siendo pandas.

Deja un comentario

Tendencias