La resolución del Parlamento Europeo sobre Gladio concluyó que los servicios secretos militares en Estados miembros estaban involucrados en delitos graves y actos terroristas.
Edmundo Fayanás Escuer / Nueva Tribuna
Acabada la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido y los Estados Unidos decidieron crear una “Red Stay Behind”, con el objetivo oficial de contrarrestar una posible invasión soviética a través del sabotaje y la guerra de guerrillas detrás de las líneas enemigas.
La Operación Gladio fue ideada por la CIA y el MI6 británico

Se crearon almacenes de armas, se prepararon rutas de escape y se reclutaron miembros leales en Italia y en otros países europeos. Sus células clandestinas debían quedarse en territorio controlado por el enemigo y actuar como movimientos de resistencia, realizando sabotajes, guerrillas y asesinatos.
Los ejércitos de permanencia se crearon con la experiencia y la participación de exoficiales de la Dirección de Operaciones Especiales de la Segunda Guerra Mundial. La Operación Gladio fue ideada por la CIA y el MI6 británico.
Sus actividades consistían básicamente en actividades subversivas como atentados y montajes contra todos aquellos grupos de izquierda y nacionalistas que podían tener apoyo social, y romper la hegemonía de los partidos políticos y grupos de poder tradicionalmente hegemónicos de los distintos países de La Europa Occidental alineados con Estados Unidos.
Finalmente la situación degeneró en el empleo de varias estrategias de guerra sucia, tales como la infiltración, y las operaciones de bandera falsa con la finalidad para destrozar la imagen pública de partidos políticos al señalarlos falsamente como los autores del ataque y que no eran colaboradores con los Estados Unidos y así evitar su ascenso por las urnas.
La OTAN proclama públicamente que uno de sus objetivos es fomentar la estabilidad política. Sin embargo, su red paramilitar secreta, en cambio, hizo todo lo contrario
Gladio se refiere específicamente a la rama italiana de las organizaciones respaldadas por la OTAN, pero se emplea como un nombre informal para todas ellas. Se prepararon operaciones de resistencia en muchos países miembros de la OTAN y en algunos países neutrales como Suiza.
La OTAN proclama públicamente que uno de sus objetivos es fomentar la estabilidad política. Sin embargo, su red paramilitar secreta, en cambio, hizo todo lo contrario. Sembró el caos en aquellos países susceptibles de caer en la órbita comunista. Y acusar a la izquierda de ese caos, claro.
La operación Gladio afectó a prácticamente toda Europa, pero sólo se ha investigado a fondo en tres países: Italia, Bélgica y Suiza, donde se llegaron incluso a convocar años más tarde comisiones de investigación en el Parlamento.
Salvini dijo que los servicios estadounidenses los alentaron a cometer atrocidades
Las revelaciones del primer ministro italiano, Giulio Andreotti en octubre del año 1990 fueron determinantes. El general John Hackett, excomandante en jefe del ejército británico en el Rin, declaró a mediados de noviembre del año 1990 su existencia. Esto puso a la vista de todos la existencia de Gladio.
La misma semana, Anthony Farrar-Hockley, excomandante en jefe de las Fuerzas de la OTAN en el norte de Europa desde el año 1979 al 1982, declaró al periódico The Guardian que se creó una red secreta de armas en Gran Bretaña después de la guerra.

Operando en toda la OTAN e incluso en algunos países neutrales como España antes de su admisión en la OTAN en el año 1982, Gladio fue coordinado por primera vez por el Comité Clandestino de Western Union, fundado en el año 1948.
Después de la creación de la OTAN en el año 1949, este organismo se integró en el “Comité de Planificación Clandestino”, fundado en el año 1951 y supervisado por la Sede Suprema de las Potencias Aliadas de Europa.
Posteriormente, fue transferido a Bélgica después de la retirada oficial de Francia de la organización militar de la OTAN, pero no de la OTAN, que fue no seguido por la disolución de los movimientos paramilitares de permanencia en Francia.
El papel de la CIA en la Gladis son objeto de debate. La resolución del Parlamento Europeo sobre Gladio concluyó que los servicios secretos militares en Estados miembros estaban involucrados en delitos graves y actos terroristas, independientemente de si sus superiores lo sabían o no.
El informe también instaba a que los poderes judiciales de los países en los que operaban esos ejércitos hicieran investigaciones, para que se revelara sus actuaciones y su extensión real.
Hasta la fecha, solo Italia, Suiza y Bélgica han tenido investigaciones parlamentarias sobre el asunto. El juez Guido Salvini, que trabajaba en la Comisión de Masacres de Italia, descubrió la participación de las organizaciones terroristas de extrema derecha en la Gladio.
Las organizaciones de extrema derecha Fenice, Vanguardia Nacional y Ordine Nuovo, eran las tropas de trinchera de un ejército secreto, controlado remotamente por exponentes del aparato del Estado y vinculado con la CIA. Salvini dijo que los servicios estadounidenses los alentaron a cometer atrocidades.
La investigación suiza encontró que la inteligencia británica cooperó en secreto con su ejército en una operación denominada Projekt-26 y proporcionó entrenamiento en combate, comunicaciones y sabotaje.
También descubrió que el P-26 no solo organizaría la resistencia en caso de una invasión soviética, sino que también se activaría si la izquierda lograba una mayoría parlamentaria.
La investigación belga en cambio no pudo encontrar información concluyente sobre su ejército. No se encontraron vínculos entre este y los ataques terroristas y la investigación señaló que los servicios secretos se negaron a proporcionar la identidad de todos los agentes, lo que podría haber resuelto todas las dudas.
Una investigación parlamentaria italiana del año 2000 concluyó más tarde que las masacres terroristas y los atentados con bombas habían sido organizados, promovidos o apoyados por hombres dentro del Estado italiano que además estaban vinculados a la inteligencia estadounidense. El informe también dijo que Estados Unidos era culpable de promover la estrategia de la tensión.

El Príncipe Negro
Como vemos, dentro de la OTAN existían organizaciones criminales apoyadas en organizaciones de extrema derecha para desestabilizar fundamentalmente a partidos de izquierda. Esto sucedió en la mayoría de los estados europeos.
El caso de Italia
Me voy a centrar exclusivamente en Italia que fue donde más actividad desarrollo y para ello es preciso conocer la evolución de su historia.
Tras el desembarco aliado en Sicilia en el año 1943 durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos había reclutado los servicios de la mafia a través de la Operación Underworld.
Debemos saber, que muchos nazis derrotados tras la Segunda Guerra Mundial fueron miembros de Gladio, que aceptaba solamente a gente segura, es decir, militantes nacional-socialistas alejados del conservadurismo moderado y de la izquierda; librándose también de esta manera de juicios de guerra y en muchos casos manteniendo un alto nivel de vida.
Organización, adiestramiento y actividad operativa de una red oculta con el fin de actuar en tareas de sabotaje, evasión, fuga, guerrilla y propaganda si el territorio italiano era ocupado por el bloque comunista
En el año 1945, el comandante fascista Príncipe Junio Valerio Borghese, que había sido capturado por los partisanos y estaba a la espera de ser ejecutado, fue rescatado por la predecesora de la CIA y absuelto de sus crímenes de guerra.
Muchos de estos casos de colaboración permitieron a Estados Unidos establecer una red de agentes fascistas en el país que podrían emplear como fuerzas anticomunistas.
El 28 de noviembre de 1956 el SIFAR, servicio de información de las fuerzas armadas, y la CIA firmaron un acuerdo bilateral para la colaboración en la organización, adiestramiento y actividad operativa de una red oculta con el fin de actuar en tareas de sabotaje, evasión, fuga, guerrilla y propaganda si el territorio italiano era ocupado por el bloque comunista.
El 28 de noviembre del año 1956 el SIFAR, el servicio de información de las fuerzas armadas, y la CIA firmaron un acuerdo bilateral.
Licio Gelli fue otro de los camisas negras fascistas que escapó de la justicia partidaria gracias a la protección de Estados Unidos. Más tarde, la CIA le encargó que dirigiera el ala política secreta de Gladio, una sociedad secreta conocida como Propaganda Due o P2, que fue descubierta en el año 1981.
Los comunistas en Italia gozaron de un apoyo masivo, siendo reconocidos como la primera línea de la resistencia partidista contra el fascismo
Contaba con más de 900 miembros, entre los que se encontraban altos oficiales del ejército, la policía y los servicios secretos, así como industriales, políticos y jueces. Uno de los miembros más conocidos fue el ex primer ministro Silvio Berlusconi.
Durante la mayor parte del siglo XX, los comunistas en Italia gozaron de un apoyo masivo, siendo reconocidos como la primera línea de la resistencia partidista contra el fascismo.
El Partido Comunista Italiano creció hasta tener más de dos millones de miembros. Obtenía más del 34 por ciento del voto electoral en su apogeo y desempeñando un papel clave en la vida social y cultural de la clase trabajadora.

Tras la caída del fascismo, el PCI contó también con el apoyo de miles de hombres y mujeres armados, antiguos miembros de la resistencia partisana y también de las fuerzas policiales de la nueva república.
Si bien esa base podría haberse movilizado para hacer avanzar la posición de la clase obrera, el líder del PCI, Palmiro Togliatti, optó por mantener la línea de guerra de un frente único con las fuerzas democrático-burguesas, que se había establecido como parte de la lucha contra el fascismo.
Según su línea, el partido debía obtener el poder por medios parlamentarios burgueses y sólo entonces sus fuerzas armadas serían movilizadas defensivamente. Pero para la burguesía incluso estas condiciones eran inaceptables.
Esta fue la situación en la que el imperialismo intentó montar una ofensiva aprovechando las fuerzas más reaccionarias de la sociedad italiana: el fascismo, la mafia y la Iglesia.
En las elecciones del año 1948, las primeras desde la caída del fascismo, compitió el Frente Democrático Popular (FDP) del PCI contra los Demócratas Cristianos (DCI), respaldados por Estados Unidos.
Aunque aparentemente se le dio al pueblo la opción de elegir entre dos coaliciones, en la práctica quedó claro que la elección era entre la continuación del gobierno burgués bajo el DCI o la guerra civil, ya que la dirección del DCI dejó en claro que no concedería la victoria al PCI ni siquiera si obtenía la proporción necesaria de votos.
Tras las revelaciones de los años 90, el presidente Francesco Cossiga admitió que la DCI había creado su propia organización paramilitar, lista para entrar en acción en caso de una victoria comunista, y que él mismo estaba armado hasta los dientes.
La victoria del DCI en estas elecciones dudosas, caracterizadas por una tremenda injerencia norteamericana, fue seguida por una larga serie de protestas, durante las cuales más de sesenta trabajadores, la mayoría de ellos comunistas, fueron asesinados por el Estado.
El líder del PCI, Togliatti, sobrevivió a un intento de asesinato durante este período, pero mientras los militantes comunistas se rebelaban, Togliatti llamó a la calma.
En el año 1963, por primera vez en la historia de la República, la DCI tuvo que ceder puestos en el gabinete al Partido Socialista Reformista (PSI) y al PCI.
Preocupada por que el líder de la DCI, Aldo Moro, estuviera haciendo demasiadas concesiones al PSI reformista, un sector de la burguesía organizó un golpe de Estado conocido como “Piano Solo”, con la colaboración de la CIA, el jefe de la policía paramilitar De Lorenzo y los servicios secretos italianos, encargados de dirigir las operaciones de Gladio bajo el mando del coronel Renzo Rocca.
La primera fase del golpe consistió en atentados con bandera falsa contra las oficinas de la DCI, de los que se atribuyó la culpa a grupos comunistas.
La segunda fase, en junio del año 1964, comenzó bajo la apariencia de un desfile militar. Después del desfile, las tropas permanecieron en Roma con el falso pretexto de cuestiones logísticas, preparándose para llevar a cabo el golpe.

Tras una reunión entre Aldo Moro y el general De Lorenzo, el golpista, el gobierno anunció la intención del PSI de renegar de muchas de sus demandas reformistas. Esta genuflexión ante la clase dominante por parte del PSI socialdemócrata fue suficiente para calmar la situación y abortar el golpe.
A finales de los años 60, cuando la lucha de clases se intensificó, las huelgas masivas exitosas permitieron a la clase obrera italiana obligar al Estado a hacer varias concesiones, entre ellas, protección legal contra el despido por razones políticas y protección contra la vigilancia en el lugar de trabajo. Al mismo tiempo, la Gladio llevaron a cabo varias acciones terroristas.
Una de ellas fue la masacre de la Piazza Fontana en el año 1969, un atentado indiscriminado contra los trabajadores agrícolas del Banco Nacional de Agricultura.
En un principio se atribuyó la acción a grupos anarquistas, pero, aunque más tarde se descubrió a los autores fascistas, ninguno fue castigado. Como testificó más tarde Vincenzo Vinciguerra, miembro de la organización fascista responsable, Orden Nuevo:
“Había que atacar a los civiles, a la población, a las mujeres, a los niños, a gente inocente, a gente desconocida, alejada de cualquier juego político. El motivo era muy sencillo: se pretendía obligar a esa gente, a la opinión pública italiana, a dirigirse al Estado para pedir más seguridad”.
“Así, la gente estaría dispuesta a cambiar parte de su libertad por la seguridad de poder caminar por la calle, viajar en tren o entrar en un banco. Ésta es la lógica política que se esconde detrás de todos los atentados. Quedan impunes porque el Estado no puede condenarse a sí mismo”.
Tras las elecciones del año 1976, el PCI y el DCI estaban empatados, obteniendo alrededor del 34% y el 38% de los votos respectivamente. Incapaz de marginar legítimamente al PCI en ese momento, el líder del DCI, Aldo Moro, se abrió a la teoría revisionista del PCI de lo que llamó el “Compromiso Histórico”.
Esta teoría, creada por el líder del PCI, Enrico Berlinguer, sostenía que la experiencia chilena del líder marxista Salvador Allende, que había sido asesinado en un golpe de Estado tras su victoria electoral, demostraba la necesidad de que los comunistas impidieran una alianza entre el centro y la derecha burguesa colaborando con fuerzas de orientación católica u otra orientación democrática.
En otras palabras, el PCI pretendía cortejar al ala moderada de la burguesía para impedir que se aliara con los golpistas fascistas. Lo que no sabía era que todos los jefes de gobierno habían sido informados secretamente de Gladio, e incluso Bettino Craxi del supuestamente izquierdista PSI.
Para este propósito, el PCI rompió oficialmente sus vínculos con el Partido Comunista de la Unión Soviética. A pesar de la debilidad de esa posición antimarxista, el gobierno estadounidense seguía insistiendo ante Moro en que no se toleraría ninguna apertura hacia el PCI.

No obstante, Moro decidió desafiar las directivas estadounidenses e incluir al PCI en su gobierno. Sin embargo, el dieciséis de marzo del año 1978, Aldo Moro fue secuestrado y asesinado después de cincuenta y cinco días de cautiverio por el grupo guerrillero urbano comunista conocido como las Brigadas Rojas.
Estos pensaron que acorralando a la DCI podrían hacer estallar las contradicciones entre la base proletaria del PCI y su dirección oportunista. Sin embargo, el PCI se mantuvo firme junto a la DCI y al Estado al negarse a cualquier compromiso para rescatar a Aldo Moro.
Cerca del momento de su ejecución, Aldo Moro, que comprendió que las instituciones del Estado no tenían intención de organizar su liberación, exigió que nadie de su propio partido, la DCI, pudiera asistir a su funeral.
Un informe oficial del año 1995 afirmaba que las Brigadas Rojas habían sido convertidas en instrumentos de un complot político más amplio. En el año 1979, Carmine Pecorelli, periodista de investigación y miembro de la P2, fue asesinado por la mafia por su trabajo, lo que indicaba la complicidad del Estado en el caso Aldo Moro.
A principios de los años 90, cuando la batalla legal se intensificó, Andreotti se dio cuenta de que sus superiores podrían estar preparándose para sacrificarlo como chivo expiatorio para poner fin al creciente escándalo.
Para protegerse, comenzó a anular a los funcionarios estatales involucrados, así como a los gobiernos de Estados Unidos y otros países europeos.

El líder de la DCI, Gulio Andreotti, fue posteriormente juzgado y condenado por ordenar el asesinato, pero fue absuelto en el año 2003. Hasta el día de hoy, el panorama completo del caso de Moro sigue siendo oscuro.
Según el historiador suizo, Daniel Ganser, Gladio estuvo involucrado en actos terroristas durante los denominados años de plomo italianos de la década de los años 1970, en medio de la llamada estrategia de la tensión.
Esta última habría estado concebida para facilitar la llegada de un supuesto régimen autoritario derechista neofascista para hacer frente a un eventual gobierno del entonces poderoso, Partido Comunista Italiano.
Conozcamos lo que paso en Italia en los años de plomo, pues fue el país que más sufrió la Gladio. Debemos saber, que todas sus actuaciones iban encaminadas a lograr que el Partico Comunista Italiano nunca llegará al poder. Veamos algunos casos.
- Una bomba dentro de la Banca Nazionale dell’Agricoltura en la Piazza Fontana de Milán, el 12 de diciembre del año 1969, marcó la continuación de la estrategia de la tensión.
Este atentado de Piazza Fontana produjo diecisiete muertos y ochenta y ocho heridos en Milán. La extrema izquierda, en particular el movimiento anarquista, es inmediatamente señalada de manera errónea como responsable del ataque.
Cuatrocientas personas son detenidas. El anarquista Giuseppe Pinelli, acusado de ser el autor de la masacre, es detenido por la policía. Murió defenestrado a los pocos días.
Desde el año 2005, sin embargo, un veredicto del Tribunal de Casación italiano ha afirmado que el ataque fue cometido por neofascistas pertenecientes al grupo de extrema derecha, Ordine Nuovo.
En la década de los años 1980, el terrorista neofascista, Vincenzo Vinciguerra dijo al juez Felice Casson que el ataque a la Piazza Fontana tenía como objetivo presionar al estado italiano, para que declarara el estado de emergencia para promover un régimen autoritario en Italia.
Sin embargo, los tribunales no han establecido ningún vínculo directo entre los terroristas neofascistas objeto de la investigación posterior y la organización Gladio.
La policía y los medios culparon del ataque de Piazza Fontana a un patético grupo de anarquistas, el Club Bakunin, que de todas formas estaba ya infiltrado por los servicios secretos italianos. Un anarquista fue empujado a la muerte desde una ventana a cuatro pisos de altura de la comisaría de Milán.
Más de veinte años después de la bomba, fuentes oficiales revelaron que las bombas en el banco de Piazza Fontana fueron colocadas por Gladio, que operaba bajo el control de la inteligencia de la OTAN, preocupada por que la ola de huelgas llevara a la entrada del Partido Comunista Italiano en el Gobierno de Roma.
Nadie resultó condenado por estos hechos, no se siguieron las investigaciones y se desconoce su situación actual.
- Atentado del 31 de mayo del año 1972 en Peteano, al norte de Italia.
Esa noche, cinco policías fueron advertidos de la presencia de un FIAT 500 con dos agujeros en el parabrisas. Cuando acudieron, estalló la bomba, con el balance de tres muertos y dos heridos.
Vinciguerra colocó una bomba en la ciudad nororiental de Peteano muy cerca de la frontera con Eslovenia el treinta y uno de mayo de 1972, que mató a tres policías.
Vinciguerra consideraba parte de una lucha contra el Estado y una ruptura con el movimiento neofascista que estaba dirigido por el Estado y los poderes internacionales.
Esta acción fue encubierta por un agente de la ON que operaba dentro de las fuerzas policiales y reutilizada como una operación de bandera falsa.
Durante diez años estuvo atribuido oficialmente a un grupo militante comunista. El atentado se atribuyó durante años a las Brigadas Rojas, quizá el más significativo grupo armado de extrema izquierda surgido de la resaca del 68, si bien por aquel entonces aún no había alcanzado la sofisticación mostrada a posteriori en sus métodos y acciones.
Hasta que el juez de instrucción Felice Casson, al revisar el caso, descubrió sus irregularidades y ordenó la detención de Vinciguerra.

El magistrado Casson, investigó este atentado y relacionó el artefacto con un hallazgo ocurrido en febrero del año 1972, cuando unos carabinieri localizaron un escondrijo de armas, municiones y explosivos del tipo C4, empleado en el arsenal de la OTAN e idéntico al explosivo usado en Peteano.
El avance de las pesquisas dio un vuelco por completo a la versión oficial y terminó por implicar a tres miembros de Ordine Nuovo, un grupúsculo de extrema derecha, asimismo conectado con el SID, el servicio secreto italiano, clave para comprender una estrategia no sólo nacional, sino de largo alcance para evitar cualquier posibilidad de ascenso de las izquierdas al poder, fijándose más su punto de mira en los partidos comunistas.
La desilusión de Vinciguerra con el neofascismo de ON lo motivó a revelar lo que sabía sobre la operación Gladio, la naturaleza organizada de la violencia política y el terrorismo y los vínculos profundos e insolubles entre las organizaciones fascistas y el aparato estatal italiano. Sus declaraciones se destacan porque no fueron realizadas a cambio de una reducción de la pena, sino por convicción política.
Fue el trabajo del juez Casson el que acabó implicando al propio primer ministro Andreotti. Las revelaciones de Andreotti también introdujeron una narrativa oficial, según la cual esta red secreta existía para ser activada en caso de agresión soviética.
De hecho, la clase obrera italiana organizada era el objetivo de la operación, que no estaba latente sino extremadamente activa, y la clase dominante italiana y los imperialistas norteamericanos estaban dispuestos a calificar cualquier avance de los trabajadores de intervención soviética.

- El caso Aldo Moro. El pánico al progreso del PCI por el espíritu conciliador de Enrico Berlinguer y Aldo Moro, padres de un inacabado compromiso histórico, se tildaba de riesgo, y para evitar el supremo acto de un golpe de Estado a la chilena era mejor desestabilizar para sedar las urnas y proseguir con esa ley no escrita de veto a las formaciones comunistas en los gobiernos occidentales.
Enrico Berlinguer proponía una conjunción solidaria entre comunistas y cristianodemócratas italianos para afrontar la situación de grave crisis económica, social y política que vivía Italia. Moro, entonces presidente de la Democracia Cristiana, ayudó a buscar una fórmula para llegar a un gobierno de concertación, llamado por él de solidaridad nacional.
Si se requería violencia esta debía recaer en los hombres preparados para ella con la muleta de los ultras, una cadena para encarcelar a sus opuestos y condenarlos ante la opinión pública.
El 16 de marzo del año 1978, miembros de las Brigadas Rojas encabezados por Mario Moretti, secuestraron a Moro, después de asesinar a sus cinco escoltas, en la romana Vía Fani, cuando iba de camino a una sesión del Congreso italiano.
En dicha sesión se iba a informar y a votar una moción de confianza de esta cámara sobre el nuevo gobierno encabezado por Giulio Andreotti, por primera vez con el apoyo del Partido Comunista Italiano. Era la primera vez que se ponía en práctica el llamado Compromiso Histórico.

Los secuestradores pretendían intercambiar a Moro por la liberación de varios compañeros encarcelados y el reconocimiento político de la organización. En este lapso que duró su cautiverio Moro escribió bastantes cartas a los principales líderes de la Democracia Cristiana y al Papa Pablo VI, quien después oficiaría su funeral.
En estas cartas, Moro abogaba porque el objetivo fundamental del Estado debía ser salvar vidas humanas, razón por la cual el gobierno debería acceder a las demandas de las Brigadas Rojas.
La mayoría de los líderes cristiano-demócratas argumentaron que estas cartas no mostraban más que la voluntad secuestrada de Moro, y rechazaron iniciar cualquier negociación, a pesar de las peticiones de la familia. El papa Pablo VI pidió a los terroristas que liberasen incondicionalmente a Moro.
Favorables a la negociación eran los socialistas como Bettino Craxi) y los radicales como Marco Pannella. Los demás partidos políticos estaban en contra, especialmente los comunistas, como Enrico Berlinguer, y los republicanos, como Ugo La Malfa.
El periodista y escritor Indro Montanelli criticó el comportamiento de Moro, diciendo que todos los hombres tienen derecho a tener miedo, pero que los políticos no tienen el derecho de mostrarlo públicamente.
El cadáver del político italiano fue abandonado por los terroristas el 9 de mayo del año 1978 en el maletero de un Renault 4 de color rojo en la Vía Caetani, un lugar entre las oficinas de la Democracia Cristiana y el Partido Comunista Italiano, como un reto cargado de simbolismo hacia la clase política y hacia la misma policía, que había mantenido a la nación entera y a Roma en particular bajo una estricta vigilancia.

El 28 de enero del año 1983, los jueces de la corte de Roma sentenciaron a 63 acusados, de las cuales 32 cadenas perpetuas y 316 años de prisión. También decidieron cuatro absoluciones y tres amnistías.
El jefe de la P2, Licio Gelli, fue acusado de intentar desbaratar las investigaciones, mientras que los dos fascistas encarcelados por el crimen, Francesca Mambro y Valerio Fioravanti, fueron liberados en 2004 y 2008. Aunque admitieron otros asesinatos, siguen negando cualquier implicación en la masacre de Bolonia.
Se encuentra en un apartamento de Milán las últimas páginas del Memorial escrito por Aldo Moro durante su secuestro entre el 16 de marzo y el 9 de mayo de 1978 a manos de las Brigadas Rojas.
En esos cuadernos constató cómo la Gladio era un asunto conocido por unos pocos elegidos, del presidente de la República al ministro de Defensa, cargo en posesión de Carlo Emilio Taviani durante un lustro de los años cincuenta.
Todas estas masacres sirvieron para atizar el fuego de la izquierda como mal a liquidar, cuando eran operaciones de falsa bandera del terrorismo negro de extrema derecha, útil al Estado y a la cúpula occidental para parar los pies al Comunismo, en boga entre las clases medias tras el año 1968.
Todo este escándalo, mitigado por la inminencia de la Primera Guerra de Iraq y suscitado como excusa oficial por la caída del Telón de Acero, provocó una declaración del Parlamento Europeo el 22 de noviembre del año 1990, criticándose esas organizaciones que operaban y continúan a operar fuera de la legalidad al no estar sujetas a ningún control parlamentario, requiriéndose una investigación sobre su naturaleza, estructura y todos los aspectos de esta clandestinidad.
Durante esos años de plomo algunos periodistas tuvieron el coraje de hablar sin tapujos de sus intuiciones sobre Gladio. Uno de ellos, Mino Pecorelli, escribió artículos donde aligeraba a las Brigadas Rojas de la carga por el secuestro y ejecución de Aldo Moro, pertrechado por un súper poder orientado por la lógica de Yalta.
El director de Osservatorio Politico era miembro de la logia masónica P2. Fue asesinado a balazos, el 20 de marzo del año 1979, en un barrio pudiente de Roma.
- La masacre de Bolonia del dos de agosto del año 1980, que dejó 85 fallecidos y más de 200 heridos, se atribuyó a terroristas neofascistas.
El terrorismo de Estado continuó, a menudo con motivos poco claros, y alcanzó su punto álgido en la masacre de la estación de trenes de Bolonia en los años 80. Un grupo de fascistas atacó a la gente que esperaba en la sala de espera de la clase económica y colocó una bomba que mató a más de 80 personas.

El dieciséis de enero del año 1991, The Guardian escribió que:”las piezas utilizadas en la fabricación de la bomba […] procedían de un arsenal utilizado por Gladio […] según una comisión parlamentaria de terrorismo”.
Fueron condenados a cadena perpetua, como ejecutores del atentado, los terroristas neofascistas Valerio Fioravanti y Francesca Mambro, que siempre se han declarado inocentes.
Otras personas como el general del SISMI y miembro de la P2, Pietro Musumeci, fueron condenadas a varios años de cárcel debido a las pistas falsas que proporcionaron; Licio Gelli se exilió en Suiza para evitar su procesamiento.
Tras las revelaciones de Giulio Andreotti en el año 1990, el ministro de Defensa griego confirmó que una rama de la red, conocida como Operación Piel de Oveja, operó en su país hasta el año 1988.
Las investigaciones parlamentarias italianas sobre Gladio dieron como resultado un informe de 300 páginas sobre las operaciones Gladio en Italia y sus conexiones con Estados Unidos.
La red dejó de ser secreta en 1990, cuando el Parlamento Europeo pidió a los miembros de la UE que investigaran estas organizaciones clandestinas, sus vínculos con los respectivos servicios de seguridad estatales, así como su conexión con los grupos terroristas.
El 25 de octubre del año 2002, el tribunal de Apelación de Perugia condenó a veinticinco años de prisión a Giulio Andreotti y al jefe mafioso Gaetano Badalamenti como instigadores del homicidio, sentencia anulada al año siguiente.
El primer ministro Mario Draghi dio la orden de desclasificar los documentos oficiales con información relativa a la Operación Gladio en octubre del año 2021.
La Gladio en Grecia
Cuando Grecia se unió a la OTAN en el año 1952, las fuerzas especiales del país, llamadas LOK, que eran compañías de asalto de montaña, se integraron en la red europea stay-behind.
La CIA y el LOK reconfirmaron el veinticinco de marzo del año 1955 su cooperación mutua en un documento secreto firmado por el general estadounidense Truscott para la CIA, y Konstantinos Dovas, jefe de Estado Mayor del ejército griego. Además de prepararse para una posible invasión soviética, la CIA instruyó a LOK para evitar un golpe o una revolución de la izquierda.
La LOK participó en el golpe de Estado del veintiuno de abril del año 1967, que tuvo lugar un mes antes de las elecciones nacionales previstas para las que las encuestas de opinión pronosticaban una victoria aplastante de la Izquierda Democrática Unida.
Bajo el mando del teniente coronel Costas Aslanides, el LOK tomó el control del Ministerio de Defensa griego mientras que el general de brigada Stvlianos Pattakos tomó el control de los centros de comunicación, el parlamento, el palacio real y, se arrestaron a más de cien mil personas.

Phillips Talbot que era el embajador de Estados Unidos en Atenas, desaprobó el golpe militar que estableció la Junta de los Coroneles entre los años 1967 a 1974, y se quejó de que representaba “una violación de la democracia”, a lo que Jack Maury, que era el jefe de la estación de la CIA en Atenas, respondió: “¿Cómo se puede violar a una puta?”.
Tras la caída de la dictadura en el año 1974, el primer ministro, Andreas Papandreu formó en el año 1981 el primer gobierno socialista de la historia de la posguerra de Grecia, ordenando la disolución de la red stay-behind en Grecia.
Esta fue omnipresente en Italia desde otras vertientes de la stay behind, como en las elecciones de 1948, cuando las prédicas del Papa y hasta cartas enviadas por transalpinos residentes en Estados Unidos consiguieron frenar el miedo a la victoria del PCI de Palmiro Togliatti.
El triunfo de la fortaleza política encabezada por Alcide de Gasperi fructificó porque las maletas de la CIA eran más pesadas que las del KGB.
El punto de ruptura para un giro en el proceder de Gladio fueron los años sesenta. La desilusión de la juventud con la izquierda tradicional fue el preludio de los conocidos como Años de Plomo, determinados en su piel por la estrategia de la tensión, con atentados terroristas a gran escala de 1969 a 1980, de la bomba de Piazza Fontana en Milán a la de la estación de Bologna, esta última con ochenta y cinco víctimas mortales.
Otros aspectos de la Gladio
El historiador suizo Daniele Ganser (Lugano, 1972) publicó un estudio donde ahondaba en los tentáculos transnacionales de la trama, de vez en cuando recuperados por la justicia incluso en países como Suecia, ajena a la OTAN y víctima de este terrible juego a partir de posibles vínculos con el asesinato de Olof Palme.

En Luxemburgo, la cuestión provocó de modo indirecto, hubo frecuentes atentados entre 1984 y 1986, la dimisión del primer ministro Jean-Claude Juncker, desbordado por el descontrol del espionaje patrio.
El parlamento europeo terminó, ya en 1990, aprobando una resolución condenatoria por todo lo que se había hecho, pero no quiso dar nombres, seguramente porque no los sabía.
En EEUU hubo que esperar más tiempo, hasta 2006, cuando el departamento de Estado reconoció que, durante la guerra fría, apoyó operaciones clandestinas en Europa, pero no dio mucha más información.
Fue entonces cuando la operación Gladio entró en los libros de historia. Lo hizo dejando muchas cuestiones en el aire, la mayor parte de las cuales no han conseguido responderse hasta ahora. Es posible que nunca lo sepamos porque Gladio fue desde el principio hasta el final un ejército secreto.
William Colby dijo que en el año 1951 el jefe de la CIA en Europa occidental le mandó al terreno para ayudar a construir la red Stay-Behind. “Nuestro objetivo era la creación de un nacionalismo italiano capaz de detener el deslizamiento hacia la izquierda”.
William Colby dirigió la CIA para el presidente Richard Nixon y el presidente Gerald Ford y sería reemplazado el 30 de enero del año 1976 por el futuro presidente George H.W. Bush.

junto al expresidente de EE UU, Gerald Ford
Colby se convirtió en el director de Inteligencia Central y durante su permanencia reveló información sobre las actividades de la inteligencia americana al comité Church-Pike del Congreso.
En el año 1974, declaró que “Estados Unidos tiene derecho a actuar ilegalmente en cualquier región del mundo, acumular investigaciones en los demás países y hasta llevar a cabo operaciones tales como la intromisión en los asuntos internos chilenos”.
La Gladio era la encargada de domesticar a líderes ambiciosos como François Mitterrand, Willy Brandt y Olof Palme, la red Gladio fue una incursión del departamento de Estado de EE UU en el contexto de la Guerra Fría.
En los años siguientes el crecimiento de partidos socialistas abrió un nuevo frente: Gladio tenía que domesticar a socialistas excesivamente ambiciosos como François Mitterrand, Willy Brandt y Olof Palme.
El primer ministro socialdemócrata de Suecia, Palme, se oponía a la Guerra de Vietnam y mantenía buenas relaciones con la Cuba de Castro, con Allende en Chile y el bloque comunista de naciones. En 1986, Olof Palme fue asesinado en las calles de Estocolmo. Nunca se encontró a su asesino.
Sin duda, las lecciones políticas que se deben extraer de estos acontecimientos son la razón de su eliminación. Los acontecimientos de la Operación Gladio demostraron cómo responde la burguesía imperialista cuando siente que su dominio está amenazado, incluso si la oposición juega según las reglas de las propias instituciones de la burguesía.
La Operación Gladio demuestra claramente el vínculo inquebrantable que existe entre el poder burgués y las instituciones burguesas, que la clase dominante está dispuesta a proteger mediante los crímenes más atroces. También pone al descubierto los cuentos de hadas revisionistas sobre las vías parlamentarias al socialismo




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