Diego Díaz Alonso / NORTES

La histórica militante de Madres de Plaza de Mayo, Visitación Folgueiras de Loyola, ha fallecido a los 101 años tras una vida marcada por la lucha por la memoria, la verdad y la justicia en Argentina, informaron este domingo fuentes vinculadas a organismos de derechos humanos.

Folgueiras de Loyola, nacida el 17 de octubre de 1924 en la localidad asturiana de San Tirso de Abres, se convirtió en una de las referentes del histórico movimiento surgido durante la última dictadura militar argentina (1976-1983).

Emigrada con su familia a Argentina cuando era niña, Folgueiras fue durante 35 años trabajadora de Grafa (Grandes Fábricas Argentinas), donde conoció a quien sería su esposo, Mario Loyola. En diciembre de 1976 la dictadura militar secuestró a su hijo, Roberto Mario Loyola, de 22 años, y a su nuera, Dominga Maizano, de 21 años, ambos militantes de izquierdas, con una gran actividad social en los barrios populares, donde impartían clases y colaboraban realizando todo tipo de trabajos comunitarios.

“Sabía que eran buenas personas, estaba muy orgullosa de mi hijo, sabía lo que hacía, que estaban ayudando. Tanto mi hijo como mi nuera trabajaban mucho por los más necesitados, en las villas no había agua y ellos les instalaban bombas para sacar el agua de los pozos, hacían una tarea social, daban a clases a las madres para enseñarles como cuidar y tratar a sus hijos” explicaba Visitación en una entrevista hablando de su hijo y su nuera.

“Nosotros nos dimos cuenta que algo había pasado, porque ellos tenían por costumbre pasar todas las noches por casa y esa noche no lo hicieron. Al día siguiente mi marido fue hasta Loma Hermosa y al llegar, se encuentra con la sorpresa de que había gente que se estaba llevando los muebles, al preguntar que pasaba, le apuntaron y le dijeron que sus hijos estaban prófugos. A mi marido le pegaron mucho, lo lastimaron, pero lo dejaron ir. Los vecinos, testigos de lo sucedido, un matrimonio uruguayo muy solidarios, tuvieron que mudarse porque los estaban vigilando. Desde ese momento nuestra vida fue un continuo deambular, primero radicamos  la denuncia en la comisaría de Villa Lynch, allí nos dijeron que no sabían nada, después se comprobó que frente al destacamento, en un jardín de infantes, funcionaba un centro de detención donde se estaba torturando gente. Estuvimos en tribunales, recorrimos todas las comisarías, fuimos a ver al obispo de la diócesis de San Martín, Monseñor Menéndez, que no era militar pero profesaba sus mismas ideas, formaba parte de Caritas y administraba toda la economía de la curia, se quiso escapar y lo corrimos, lo agarre de la sotana y le pregunte donde estaban mis hijos, por supuesto su respuesta fue que no sabía, que me acercara a la Iglesia Stella  Maris, en Retiro, que ahí me iban a dar información, mentiras. Íbamos a todos lados, no sabíamos a quien recurrir, presentamos habeas corpus”.

Tras fracasar en el intento de localizar por vías legales a su hijo y su nuera, Visitación se sumó a las primeras reuniones de madres que reclamaban información sobre sus hijos desaparecidos, germen de la organización fundada en 1977, y participó durante décadas en las tradicionales rondas de los jueves en la Plaza de Mayo, símbolo de la resistencia civil frente al terrorismo de Estado. Ambos tuvieron además que hacerse cargo de su nieto Pablo, de apenas seis meses cuando sus padres fueron secuestrados.

En 1986 se produjo una dolorosa ruptura dentro del movimiento. Un sector se escinde y da lugar a Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora). Visitación se mantiene fiel al sector mayoritario, liderado por Hebe de Bonafini.

Aunque su hijo y su nuera nunca aparecieron, Visitación y su marido se mantuvieron hasta el final de sus longevas vidas, 100 y 101 años, activos en el movimiento contra la impunidad y en defensa de la memoria democrática, llegando a ver el encarcelamiento de Videla y algunos de los máximos responsables de la dictadura. “Después de todos estos años hemos logrado otra relación con las fuerzas armadas, muchos militares jóvenes han hecho un cambio, han venido a la Asociación a pedir disculpas y algunas veces hasta nos acompañan a las villas” explicaba en la misma entrevista.

La trayectoria de Visitación estuvo marcada por una presencia constante en marchas, actos y actividades vinculadas a los derechos humanos, manteniendo activo su compromiso incluso en edades avanzadas y acompañando cada convocatoria emblemática del colectivo. “Cuando me pongo el pañuelo, es como que me lleno de una energía que me hace fuerte para seguir adelante en esta lucha”.

“Visitación desafió los dolores, las ausencias, la locura. Y les ganó a todos” ha señalado Javier Arjona, militante de Soldepaz-Pachakuti, sobre Visitación a la que conoció personalmente en Argentina: “Hoy, Visi cambió de casa, y se queda para siempre en Plaza de Mayo donde se esparcirán sus cenizas”.

Desde organismos oficiales y de derechos humanos destacaron su “incansable lucha” junto a sus compañeras, y trasladaron condolencias a familiares y allegados, subrayando que su figura queda unida a una causa colectiva que sigue vigente en la sociedad argentina.

Deja un comentario

Tendencias