Documentos desclasificados reflejan un profundo conocimiento de la estructura del Ejército Guerrillero de Galicia, controlado por el PCE, que se muestra demasiado optimista en 1948.

Henrique Mariño / Publico

La CIA vigilaba los pasos del Ejército Guerrillero de Galicia, la organización armada antifranquista controlada por el Partido Comunista de España que operó entre 1944 y 1949. Unos informes desclasificados revelan que la agencia de inteligencia estadounidense no solo conocía la estructura y las actividades de la Guerrilla Army of Galicia, dividida en cinco agrupaciones, sino el plan para reorganizarla en noviembre de 1948.

Bajo la autorización del Comité Central y la supervisión de unos comunistas enviados desde Francia, el Estado Mayor estaría formado por un jefe y dos oficiales, responsables de las citadas secciones, que aumentarían en dos para mejorar su efectividad. Estas abarcarían la totalidad del territorio, incluidas zonas limítrofes de León y Asturias, y en ocasiones trascenderían las provincias. Así, el tercer grupo comprendería parte de Pontevedra y los distritos judiciales coruñeses de Negreira, Carballo, Ordes y Muros.

«Las fuerzas del Ejército de Galicia que operan en las zonas administrativas de las provincias de Oviedo y Zamora, por razones políticas, no se considerarán fuerzas dependientes subordinadas al Ejército de Galicia. Esto no se aplica a las fuerzas que operan en la zona de El Bierzo», reza el informe Instrucciones del Partido Comunista a las guerrillas gallegas, fechado el 6 de diciembre de 1948.

El texto señala que si el jefe del maquis considera necesario eliminar «elementos hostiles o peligrosos para las actividades de la guerrilla» deberá justificarlo ante el secretario general del Partido Comunista o de una comisión, todavía sin crear, que estaría integrada por personalidades republicanas «cuya integridad sea incuestionable». Quedaba claro que la CIA estaba al tanto de las comunicaciones del PCE en el interior y en el exilio francés.

Los maquis y el PCE, vigilados por la CIA

El Partido Comunista comunica al Ejército Guerrillero de Galicia que debe colaborar con otras organizaciones antifranquistas, pero tomando la iniciativa y sin que nadie «se le adelante», ofreciéndoles recursos y armas a cambio de información y ayuda logística. Por ejemplo, servir de enlace, llevar dinero a las familias de los maquis o vigilar los depósitos de armas, herramientas y provisiones.

El reporte también da cuenta de la misión asignada al coronel José García Acevedo para reorganizar las siete unidades del Ejército Guerrillero de Galicia, para la cual contaría con 11 enlaces, que en diciembre de 1948 todavía residían en Francia y Estados Unidos. El motivo, según una fuente citada por la CIA, es la «falta de confianza en los contactos actuales, quienes aparentemente son bien conocidos por la policía franquista y han sido acusados de ser responsables de recientes detenciones de miembros del Partido en Galicia».

Otro informe difundido el 18 de enero de 1949 revela que el PCE en Francia busca una «lucha insurreccional, que vaya más allá de las funciones encomendadas a las fuerzas guerrilleras, para que el Partido alcance entre la población civil una importancia comparable a la de la guerrilla». Además, se muestra preocupado por la infiltración de la policía franquista en el Partido y porque «ciertas direcciones locales han adquirido una mentalidad burocrática que obstaculiza incluso la acción guerrillera».

En Instrucciones del Partido para las actividades comunistas en Galicia, la CIA informa de que el PCE considera que debe configurarse como un «instrumento insurreccional» y sacrificar la teoría de un partido numeroso. Y llama a la dirección gallega a establecer contactos con republicanos, socialistas, agraristas y sindicalistas para establecer en un futuro «un régimen autónomo para Galicia simultáneamente con la restauración de la República y del Estado democrático».

El optimismo del PCE

Unas previsiones demasiado optimistas, al igual que las esperanzas depositadas en el plan de la guerrilla para lanzar una «ofensiva de primavera» en 1949. «La dificultad para obtener armamento era la principal preocupación de los comunistas […]. En los últimos meses, los comunistas pretendían haber logrado enviar a España grandes cantidades de armamento pesado, especialmente ametralladoras, desde las fábricas Skoda de Checoslovaquia», se lee en otro informe.

Los comunistas planean dividir España en cuatro zonas y «están creando grupos armados en Barcelona, Madrid, Málaga y Valencia para cooperar con las fuerzas guerrilleras en la creación de disturbios en las ciudades». Los preparativos están más avanzados en la zona de Levante-Catalunya y se espera que «dediquen su atención a partir de ahora a la organización del Ejército de Galicia». En febrero pretendían contar con 500 oficiales entrenados en Europa del Este y en verano pasarían de Francia a España.

La fuente de la CIA señalaba que algunos gerifaltes del PCE abogaban por llevar a cabo agresiones personales antes o durante la campaña de primavera, aunque Dolores Ibárruri se opuso ante el temor a las represalias de la Falange. La misma Pasionaria que podría haber viajado a Levante para «elevar la moral y el espíritu de combate» de las unidades guerrilleras, tal y como figura en el informe Preparativos comunistas para una campaña de primavera en España, fechado el 6 de diciembre de 1948 y difundido el 19 de enero de 1949.

Nada de esto pasó. Al contrario, la Federación de Guerrillas de León-Galicia, que agrupaba a socialistas, anarquistas, comunistas y republicanos, ya languidecía en 1946. Algunos maquis se enrolaron en el Ejército Guerrillero de Galicia, que subsistiría unos tres años más. Desclasificados en 2017, hoy sorprende el optimismo que desprendía el PCE en los informes secretos. Puede consultarlos en Freedom of Information Act.

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