Clara Morán Miguel, miliciana de Gallarta muerta a los 19 años en combate en Kanpazar; Cecilia García de Guilarte, reportera de guerra tolosarra; Manuela Gavilán, bilbaina y enlace de las fuerzas de choque, son solo algunos de los nombres reivindicados en este «abril republicano».
Amaia Ereñaga / NAIZ
Mujeres, rojas, vascas, con ideas propias y del bando perdedor. Para la historia oficial, tan selectiva ella y de memoria tan frágil, no suelen tener mucho interés. Una visita a ‘Emakumeak, 1931-1939’, título de la exposición itinerante organizada por el Colectivo Republicano de Euskal Herria y realizada por Herri Taupada Larrabetzu Oroimena, permite poner cara a mujeres que, desde Euskal Herria, lucharon contra el fascismo de aquel golpe de Estado franquista que tanto intentan blanquear sus herederos contemporáneos.

La bilbaina Manuela Gavilán y su marido, Manuel Verdial. (PARES)
La exposición –fotográfica, no de gran tamaño, pero sí muy bien documentada– se ha podido ver anteriormente en localidades como Gernika o Larrabetzu y ahora, como dice con sorna uno de sus organizadores, Josetxo Álvarez, «ha llegado, por fin, a la gran capital». Hasta el 28 de abril se puede ver en el centro cívico La Bolsa, ubicado en el Palacio Yohn de Zazpi Kaleak, y se enmarca dentro de lo que se podría definir como un «abril republicano», porque incluye también otras iniciativas.
Hoy, 14 de abril y fecha en la que se conmemora la implantación de la Segunda República en el Estado español, la inaugurará uno de sus autores, el periodista y escritor Iñaki Berazategi, a las 19.00. Horas antes, a las 12.00 del mediodía, el Colectivo Republicano de Euskal Herria celebrará un acto de homenaje en la Herriko Plaza de Barakaldo. ¿Por qué en Barakaldo? Los grupos municipales del PSE-EE, EH Bildu y Elkarrekin apoyaron una moción de homenaje a la corporación municipal elegida en 1931 y también la petición de que se colocase la bandera republicana o se iluminara con sus colores el Ayuntamiento. La moción no salió adelante.
Las charlas previstas para los siguientes días en Bilbo las impartirán la historiadora Mari José Villa (‘Mujeres en la República’, 22 de abril) y Joseba Eceolaza (24 de abril), quien presentará su libro ‘Las voces de la República’. A través de fotografías, en la muestra se ha tratado de reconstruir visualmente un periodo histórico en el que las mujeres fueron protagonistas imprescindibles.
«Es un reconocimiento al papel de la mujer, porque el feminismo es un arma muy potente», explica Josetxo Álvarez, miembro de un cole. ¿Es importante reivindicar la Segunda República en una situación como la actual?, le preguntamos. «Para mí, es más importante que haya republicanos que una república. Es un pensamiento político, pero también significa tolerancia, igualdad, libertad y sororidad. Hoy en día esa tolerancia y deseo de paz es muy necesaria en Iberia, porque estamos precisamente en el otro extremo», contesta.
A través de reproducciones de reportajes en revistas de la época, imágenes de autores desconocidos y fotografías de autores internacionales como el icónico Robert Capa –a comienzo de mayo de 1937 estuvo una semana en Bilbo; retrató así la vida cotidiana de la ciudad sitiada por la guerra– o locales –grandes vascos como Ignacio Ojanguren o Ricardo Martín–, la exposición pone cara y biografía a mujeres que fueron protagonistas de su tiempo.

Posibles afiliadas a la organización nacionalista Emakunde Abertzale Batza hacen guardia en el castillo de Butrón. (Autor desconocido / KUTXATEKA)
Luchadoras como Dolores Ibarruri ‘Pasionaria’, a la que Víctor Ruiz Añibarro, redactor-jefe del diario nacionalista ‘Euzkadi’ y corresponsal del diario ‘Ahora’ y de la revista ‘Estampa’, entrevistó para esta última publicación. La entrevista-reportaje a la dirigente comunista vizcaina se publicó el 17 de octubre de 1931.
De la misma revista se puede ver otra realizada en 1937 a Felipa Domínguez Taguada, conocida como ‘Domi’ o ‘La Consulesa de Irun’. Enfermera de la Cruz Roja y miliciana, durante la guerra formó parte de las Milicias Vascas Antifascistas que combatieron en el Frente de Madrid; Domi fue la única mujer en aquella unidad militar vasca.
En la revista gráfica madrileña que, como otras publicaciones similares de la era republicana, abrió espacios a las mujeres, inició su andadura Cecilia García de Guilarte (Tolosa, 1913-1989). En la guerra del 36, destacó como reportera de guerra de la publicación ‘CNT del Norte’. Por cierto, que hay constancia también de la publicación, en la época de la guerra y en Bilbo, por el Comité de Mujeres Contra la Guerra y el Fascismo, de la revista ‘Mujeres’, de periodicidad semanal.
«Hay 250 mujeres vascas registradas como combatientes, de las 6.000 del Estado»
La historia de Soledad Casilda Hernáez Vargas, Kaxilda, da para una novela. Nació en Zizurkil en 1914, hija de madre soltera, hizo frente al triple estigma de ser mujer, gitana y pobre. Militó desde muy joven en las Juventudes Libertarias y el sindicato anarquista CNT, sufrió prisión, se unió, junto a su compañero Félix Likiniano, a las milicias para defender Donostia y en distintos frentes… y, tras la guerra, campos de concentración, la Resistencia y, cuando vivía en Ipar Euskal Herria, su apoyo a la lucha de las nuevas generaciones.
También nos encontramos rostros menos conocidos: Clara Morán Miguel, nacida en Gallarta, quien se alistó como miliciana al comenzar la guerra y participó en la toma de los cuarteles de Loiola y, más tarde, estuvo en el frente de Elgeta. El 4 de octubre de 1936, en medio de un combate en Kanpazar, fue alcanzada por una bala enemiga y murió en el acto. Tenía 19 años.
A la bilbaína Manuela Gavilán la vemos en una fotografía con su marido Manuel Verdial. Formaba parte como enlace de una Compañía de Acero del Quinto Regimiento de milicias populares de Madrid, unas fuerzas de choque. Apuntan los autores de la exposición que no se conoce con exactitud el número total de mujeres combatientes en la primera línea de fuego en aquella guerra. Eso sí, transcurridos los primeros meses de la contienda, el Gobierno de la República retiró a las mujeres de la primera línea del frente, para realizar labores «más en consonancia con su sexo».
Se ha podido verificar la existencia de más de 6.000 mujeres combatientes, la mayoría de Catalunya y Madrid, aunque hay 250 mujeres vascas registradas como tales.
«Madrid, 8 de marzo de 1936. La diputada socialista navarra Julia Álvarez Resano se dirige a la multitud congregada en la plaza de toros de las Ventas en el mitin organizado por el Frente Popular para agradecer a las mujeres republicanas su papel en las elecciones del 16 de febrero, que dieron la victoria a los partidos de izquierda», leemos en otra imagen.
Otra diferente: Haydée Agirre, miembro de Emakume Abertzale Batza, durante un mitin celebrado en Muskiz el 12 de julio de 1936, seis días antes del comienzo de la guerra.
Lo cierto es que la labor de las mujeres fue en todos los órdenes: Aurora Arnáiz Amigo (Sestao, 1903-Ciudad de México, 2009), militante de las Juventudes Socialistas Unificadas (JU), escritora, abogada y profesora universitaria. Durante la guerra del 36, encabezó una columna de milicianos de las JSU en el frente de la Sierra Norte de Madrid.
‘Rosario la dinamitera’ tenía 17 años cuando estalló la guerra. En su periplo carcelario, recorrió las cárceles de mujeres de Durango, Bilbo y Saturraran.
Están también las que pasaron por nuestras cárceles. Tomasa Cuevas, una joven trabajadora nacida en Brihuega (Guadalajara) en 1917, condenada en 1939 a 30 años de cárcel por su militancia comunista, fue puesta en libertad provisional cinco años más tarde, tras pasar por varias cárceles de mujeres, entre ellas las de Durango y Zornotza. En 1974 comenzó a recopilar los testimonios de sus antiguas compañeras de prisión, con los que escribió ‘Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas’, obra de referencia para el estudio de las presas políticas durante el franquismo.
Otra: Rosario Sánchez Mora, ‘Rosario la dinamitera’. Tenía 17 años cuando estalló la guerra. En su periplo carcelario recorrió, entre otras, las cárceles de mujeres de Durango, la del chalet Orue, en Bilbo, y, finalmente, la cárcel de Saturraran.
Y terminamos con la histórica militante socialista asturiana Ángeles Flórez Peón, ‘Maricuela’ (Blimea, 1918-Xixón, 2024). «Estaba considerada la última miliciana viva de la Guerra Civil –leemos–. Tras la caída de Asturias, fue condenada a 15 años de cárcel. Trasladada a la prisión de Saturraran, fue puesta en libertad vigilada en 1941, residiendo durante algún tiempo en Barakaldo. Ángeles visitó Larrabetzu en 2018 para tomar parte en Bolunburu en el homenaje a los combatientes asturianos que defendieron la Euskadi republicana».
Y, frente a las fotografías de guerra, vemos otras de esperanza, como aquella de un 14 de abril de 1932, en la que republicanas alavesas recorren las calles de Gasteiz para conmemorar el primer aniversario de la proclamación de la República; o aquellos jóvenes que fueron al carnaval de Donostia de ese mismo año, formando la palabra ‘Feminismo’… No sabían lo que nos venía.




Deja un comentario