Diario de Noticias de Navarra
La Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra 1936 (AFFNA-36-NAFSE) volverá a recordar y homenajear este año a las víctimas de la matanza de Valcaldera, cuando se cumplen 90 años de los asesinatos cometidos el 23 de agosto de 1936. La asociación mantiene además una reivindicación que, nueve décadas después, continúa pendiente: conocer dónde se encuentran los restos de las víctimas.
Los actos de homenaje tendrán lugar el domingo 23 de agosto de 2026 en dos lugares estrechamente vinculados a aquellos hechos: el solar de la antigua Cárcel Provincial de Iruña, de donde salieron los presos, y Valcaldera, en Cadreita, lugar al que fueron conducidos y donde fueron asesinados.
Una falsa puesta en libertad que terminó en asesinato
El 23 de agosto de 1936, en plena represión desencadenada tras el golpe militar del 18 de julio, las autoridades militares y civiles afectas a los sublevados anunciaron la puesta en libertad de un grupo de presos republicanos de la Cárcel Provincial de Iruña.
No era una liberación. Era una saca.
Los presos fueron sacados de la cárcel y trasladados hasta Valcaldera, en Cadreita, por un grupo de requetés y falangistas. Allí fueron fusilados.
Durante años se ha manejado la cifra de 53 presos conducidos a Valcaldera. Sin embargo, nuevas investigaciones y la revisión de la documentación conservada en el Archivo Real y General de Navarra han permitido corregir este dato: fueron 52 las personas trasladadas a Valcaldera.
Entre ellas se encontraban destacados intelectuales, dirigentes republicanos y sindicalistas de Iruña, además de seis vecinos de Obanos.
De las 52 personas conducidas hasta Valcaldera, 51 fueron asesinadas. Honorino Arteta Etxarte, gravemente herido durante el fusilamiento, consiguió huir y sobrevivir.
La revisión documental ha permitido comprobar que el ciudadano alemán Walter Dierchs, que figuraba en la relación de presos utilizada hasta ahora para establecer la cifra, no fue conducido a Valcaldera. Walter Dierchs, encarcelado desde el 14 de agosto, fue trasladado el mismo 23 de agosto al Manicomio Provincial de Navarra, después de que el médico de la prisión hiciera constar que presentaba «síntomas de enajenación mental». Permaneció allí hasta que fue liberado el 27 de enero de 1937, con la condición de presentarse ante el cónsul de su país para su repatriación.
Este nuevo dato permite establecer con mayor precisión lo sucedido: 52 personas fueron sacadas de la cárcel y trasladadas a Valcaldera; 51 fueron asesinadas y Honorino Arteta logró sobrevivir.
La memoria de Valcaldera, 90 años después
El conocimiento de estos hechos ha llegado hasta nuestros días gracias, entre otros testimonios, al relato de Honorino Arteta, superviviente de la matanza, escrito en 1938 y conservado por la familia Yarnoz Húder, así como a los testimonios recogidos por Galo Vierge en su libro Los culpables. Pamplona 1936.
La documentación de la propia prisión de Iruñea ha sido también fundamental para reconstruir quiénes fueron aquellos hombres y las circunstancias de su encarcelamiento. Entre esa documentación se encuentran los listados diarios de las personas que comían en prisión, cuyo mantenimiento era sufragado por la Diputación Foral de Navarra y que actualmente se conservan en el Archivo Real y General de Navarra.
La revisión de estas fuentes permite seguir avanzando en el conocimiento de una de las matanzas más graves cometidas en Navarra durante los primeros meses de la represión.
Pero conocer lo ocurrido no es suficiente.
¿Dónde están los restos de las víctimas?
Noventa años después, continúa pendiente una de las principales reivindicaciones de las familias: saber dónde están los restos de las personas asesinadas en Valcaldera.
Se sabe que los restos fueron exhumados de la fosa de Valcaldera y trasladados clandestinamente al Valle de los Caídos. Años después, gracias al empeño de algunos familiares, los restos regresaron a Navarra en 1979.
Tras un homenaje celebrado en Corella, se cree que fueron trasladados e inhumados en algún cementerio de la zona. A partir de ese momento se pierde su rastro.
Los restos fueron exhumados en dos ocasiones y, sin embargo, hoy continúa sin conocerse su paradero.
Quizá ya no vivan muchas de las personas que participaron en aquel traslado o que pudieron conocer lo ocurrido. Pero puede existir todavía una memoria familiar, un testimonio, un documento, una fotografía o cualquier otra pista que permita reconstruir el camino que siguieron aquellos restos.
Por eso AFFNA-36 vuelve a hacer un llamamiento:
Alguien tiene que saber dónde están.
Hay que romper los silencios. Hay que recuperar la memoria oral y documental. Hay que conocer qué ocurrió con los restos de las víctimas de Valcaldera y garantizar a sus familias el derecho a encontrarlos.
No puede haber reparación sin verdad. No puede haber justicia sin conocer dónde están las víctimas.
Los actos del 90 aniversario
Los actos de homenaje tendrán lugar el sábado 22 de agosto de 2026 en dos emplazamientos reconocidos como Lugares de la Memoria Histórica de Navarra.
A las 18:00 horas, se celebrará un breve acto de recuerdo y homenaje en el solar de la antigua Cárcel Provincial de Iruña, junto a la puerta recuperada y convertida en espacio memorial en recuerdo de las personas represaliadas tras el golpe de Estado de 1936 y durante la dictadura franquista.
Allí se realizará una ofrenda floral y se leerán los nombres de las víctimas.
A continuación, a las 18:15 horas, saldrá desde ese mismo lugar un autobús hacia Valcaldera. Las personas interesadas en asistir al homenaje todavía pueden solicitar plaza.
El acto en Valcaldera, Cadreita, comenzará a las 19:30 horas.
En este segundo homenaje se volverán a leer los nombres de las víctimas y se realizará una ofrenda floral. El acto contará asimismo con intervenciones de familiares de las personas asesinadas, entre ellas la lectura de un testimonio que llega desde Argentina, procedente de la familia Ardanaz.
La jornada contará también con la participación de Paquita Sauquillo, que dirigirá unas palabras a las personas asistentes, y con la actuación musical del grupo La Caja Negra.
90 años después, seguimos recordando
Para AFFNA-36, recordar Valcaldera no significa únicamente mirar al pasado.
Significa reivindicar el derecho de las familias a conocer la verdad sobre lo ocurrido con sus seres queridos. Significa reclamar justicia, reparación y reconocimiento. Y significa también defender una memoria democrática que permita conocer las consecuencias del golpe de Estado de 1936 y de la posterior dictadura franquista.
Noventa años después, aquellos 51 hombres asesinados siguen teniendo nombre, familia y memoria.
No queremos silencio ni olvido. Queremos saber dónde están.
Por todos ellos. Por las que se quedaron, las mujeres. Por sus familias. Por una democracia.
Las instituciones y la Justicia tienen la obligación de comprometerse y ayudar a localizar sus restos.
90 años después, Valcaldera sigue reclamando verdad, justicia y reparación.
Recordar el pasado para defender la democracia en el presente
Para AFFNA-36, recordar Valcaldera 90 años después no es un ejercicio de nostalgia ni una cuestión que afecte únicamente a las familias de quienes fueron asesinados o asesinadas. Es un compromiso con el presente y con el futuro de nuestra sociedad.
Las fechas como el 23 de agosto de 1936 deben formar parte de la memoria colectiva de Navarra y ser conocidas por toda la sociedad. Porque una sociedad democrática no puede ser indiferente ante quienes fueron perseguidos, perseguidas, encarcelados, encarceladas y asesinados por defender unas ideas, unas instituciones y unos valores democráticos.
Recordar a las víctimas de Valcaldera significa reivindicar la democracia, la libertad, la dignidad humana y el derecho a disentir. Significa también reconocer que la violencia política, la persecución y la eliminación del adversario fueron instrumentos utilizados para acabar con la democracia y con las libertades.
Por eso creemos que la memoria democrática tiene una dimensión profundamente contemporánea. No hablamos solamente de lo que ocurrió hace 90 años, sino de qué sociedad queremos construir hoy y qué queremos transmitir a las generaciones que vienen.
En un momento en el que vuelven a escucharse discursos que cuestionan la importancia de la memoria, relativizan las consecuencias de las dictaduras o presentan como irrelevante la defensa de los valores democráticos, recordar Valcaldera adquiere todavía mayor sentido.
Las democracias no se mantienen únicamente mediante leyes e instituciones. También necesitan una ciudadanía consciente de su historia, capaz de reconocer los peligros que supone la intolerancia y comprometida con la defensa de los derechos y libertades.
Por eso el 23 de agosto no debe ser únicamente una fecha para las familias de las víctimas. Debe ser una fecha para Navarra y para el conjunto de la sociedad. Una fecha para recordar a quienes fueron asesinados, para acompañar a quienes todavía buscan sus restos y, al mismo tiempo, para reafirmar nuestro compromiso con una sociedad basada en la libertad, la igualdad, la justicia y el respeto a los derechos humanos.
Recordar Valcaldera es mirar hacia atrás para saber qué no queremos que vuelva a suceder y mirar hacia adelante para fortalecer la democracia.





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