Socorro Rojo Internacional (SRI)

Los estudios de género sobre la represión franquista en Euskadi, al igual que ocurre en el resto del Estado, son recientes. A los primeros acercamientos sobre la cárcel de Saturrarán se han sumado más recientemente los trabajos de Ascensión Badiola y de Mónica Calvo sobre las cárceles de mujeres en Bizkaia, mientras que los trabajos locales que se van realizando en los distintos municipios vascos, bien por asociaciones memorialistas locales o bien por iniciativa de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, empiezan a incorporar la perspectiva de género en los mismos.

Las mujeres, como se ha estudiado, recibían una represión diferenciada, el franquismo quería acabar con la imagen de la mujer republicana y lo hizo de forma sistemática y programada. Había que redimirlas ideológica y espiritualmente para que se asemejaran al modelo de mujer franquista, el del ángel del hogar, cuyo papel se subordinaba al del hombre.

Las cárceles de mujeres, de esta forma, respondían a este fin, constituyéndose como un espacio de regeneración moral y de reeducación social. Como afirma Ricard Vinyes, el propósito de las cárceles franquistas no fue vigilar y castigar, sino doblegar y transformar, y muestra la cara más brutal del universo represivo franquista, en palabras de Ana Aguado.

En Euskadi existieron 5 cárceles específicas de mujeres. En Bizkaia estaban las del chalet Orue, que pertenecía al entramado de cárceles dependientes de la Prisión Provincial de Bilbao, pero que se constituyó como un centro aparte, la Prisión Central de Mujeres de Amorebieta y la Prisión Central de Mujeres de Durango. En Gipuzkoa estaba la Prisión Central de Mujeres de Saturraran, en Mutriku. En Araba, por su parte, se situaba la Cárcel de Mujeres del Sagrado Corazón, en Vitoria-Gasteiz, que al igual que Orue, también formaba parte del entramado de la Prisión Provincial.

Al margen de los establecimientos que dependían de las prisiones provinciales, las cárceles centrales de mujeres funcionaron como parte del entramado represor específico franquista contra las mujeres. Hay que señalar, que a estas cárceles fueron trasladadas numerosa población reclusa femenina de otros lugares de España que, a través del denominado “turismo carcelario”, iban de prisión en prisión hasta acabar su pena en las prisiones centrales, algunas de ellas situadas en el norte peninsular.

Este artículo se centra en las mujeres, niños y niñas que fallecieron en las cárceles del País Vasco durante la represión franquista, entre 1937 y 1945. Análisis circunscrito a las mujeres que fueron encarceladas por motivos políticos en el contexto de la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista.

Homenaje en Saturrarán.

*225 mujeres fallecieron en dichas cárceles entre 1937 y 1945.

-Edad de las fallecidas en prisiones del País Vasco, 1936-1945

  • De 0-17 años: 41
  • De 18-25: 27
  • De 26-30: 13
  • De 31-35: 17
  • De 36-40: 13
  • De 41-45: 16
  • 46-50: 15
  • Más de 50: 70
  • Edad desconocido: 14.

En la que va de los 0 a los 17 años, se incluye a las niñas que nacieron y murieron en la prisión. De las 41 personas de entre 0 y 17 años que fallecieron en las prisiones vascas, 38 tenían entre 0 y 3 años de edad. 32 murieron en Saturrarán, 4 en Durango y 2 en Amorebieta.

-Lugar de nacimiento de las fallecidas en prisiones del País Vasco, 1936-1945

  • Gipuzkoa 8
  • Bizkaia 8
  • Asturias 40
  • Cantabria 10
  • Madrid 17
  • León 12
  • Toledo 18
  • Badajoz 14
  • Ciudad-Real 11
  • Otras 88.
Chalet Orue. Homenaje.

-Centro y número de fallecidas en prisiones del País Vasco, 1936-1945

  • Prisión Central de Mujeres de Saturrarán: 156
  • Prisión Central de Mujeres de Durango: 11
  • Prisión Central de Mujeres de Amorebieta: 46
  • Prisión Provincial de Bilbao, Chalet de Orue: 2
  • Otros: 10
  • TOTAL 225.

-Año de la muerte

  • 1 en 1937
  • 30 en 1938
  • 16 en 1939
  • 56 en 1940
  • 34 en 1941
  • 52 en 1944
  • 21 en 1943
  • 13 en 1944
  • 2 año desconocido.

-Lugares de enterramiento de las presas fallecidas.

  • Cementerio de Mutriku: 124
  • C. Amorebieta: 44
  • C. Durango: 10
  • Otros: 8
  • Desconocidos: 39.

En el caso de las desconocidas, a pesar de que su muerte fue registrada en los informes carcelarios, no ocurre lo propio con los posteriores traslados de sus cuerpos. Imaginamos que fueron inhumadas en cementerios cercanos a donde sufrieron el cautiverio, sin llegar a ser inscritos sus enterramientos en los libros del cementerio en cuestión, o que al menos hasta la fecha no hemos podido tener acceso a dicha documentación. Podemos incluso considerar que fueron reposadas en fosas comunes aun sin clarificar. Al igual que se puede suponer que la institución carcelaria fascista en cuestión pudo deshacerse del cadáver de algún otro modo. A este respecto otra opción podría ser que dado el fallecimiento por enfermedades infecciosas se optase por la incineración.

Cárcel mujeres en Gasteiz.

-Profesión invisibilizada

De entre las mujeres analizadas solamente 11 de ellas, es decir el 5% del total, contaban con una profesión específica, entre las que encontramos enfermera, criada, sirvienta, labradora, comerciante, encajera y oficinista. Ello atiende a la lógica de una época donde la presencia femenina en el espacio laboral, y en todo lo público en general, es completamente residual. Por su contra, eso no significa que no ejercieran ningún ejercicio profesional, al menos no de forma remunerada ni oficializada, dado que casi en su totalidad tenían trabajos invisibilizados. Igualmente, aunque estamos hablando solo de las presas fallecidas, esta observación puede ser representativa del conjunto de mujeres encarceladas.

-Causa el hambre y la desatención

Las muertes entre la población reclusa femenina se produjeron principalmente por enfermedades cardíacas e infecciosas, casi todas producidas por el hambre, el frio y la humedad. Así, las enfermedades más comunes observadas sobre el conjunto analizado serán la tuberculosis y la fiebre tifoidea.

Se puede concluir asegurando que las prisiones franquistas resultaron ser emplazamientos ciertamente letales para muchas de sus presas. Penitenciaria erigidas como elementos de represión y adoctrinamiento de mujeres, cuyas crudas condiciones y desentendimiento total de las autoridades llevó a la muerte a un total de 225 mujeres en el País Vasco, entre los años 1936-7 y 1945. Por ello, podemos hablar de dichas prisiones no solo como eje de reclusión y castigo, sino que también como auténticos centros de aniquilación sistematizada.

De: ANÁLISIS PROSOPOGRÁFICO DE LAS MUJERES FALLECIDAS EN LAS PRISIONES DEL PAÍS VASCO, 1936-1945Landa Gorostiza, Jon Mirena / Garro Carrera, Enara (dirs.)

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