Este sábado se llevará a cabo un homenaje a Xabier de Frutos Vida, iruindarra que participó de la vida cultural y deportiva de la capital navarra en la década de los años treinta del siglo pasado y que murió defendiendo el asedio de Madrid en noviembre de 1937.
Osasuna Memoria / NAIZ
La Asociación de Familiares de Fusilados/as de Navarra, AFFNA 36, como todos los años por estas fechas, homenajea este sábado a las 12.00 en la Ciudadela de Iruñea a los fusilados navarros.
Como acto especial, este año también se rendirá tributo a la memoria de Xabier de Frutos Vida, colocando un tropezón a las 13.30 en el portal donde vivía su familia, concretamente en la Avenida Baja Navarra, número 12.
Se trata de un acto que, 90 años después, quedaba pendiente, que Iruñea homenajease a uno de sus hijos, a su familia y a tantos otros pamploneses que fueron asesinados y dieron su vida defendiendo la República y la libertad.
Xabier, gudari (miliciano) y fundador del Club Natación Pamplona, nació en Iruñea el 3 de julio de 1909 y murió defendiendo Madrid en noviembre de 1937. Su vida y la de muchos jóvenes pamploneses de su generación quedaron olvidadas tras la Guerra Civil y la dictadura franquista.
Pertenecía a una familia liberal y acomodada: hijo del abogado Domingo Guzmán de Frutos y de María Luisa Vida, nieta de un industrial italiano, con origen en Valtierra. La familia vivía en la calle Amaya de Pamplona y participaba en la vida cultural local (Ateneo Navarro, Orfeón, Teatro).
Su madre y otros familiares fueron estafados por el diputado navarro Joaquín Gastón Elizondo antes de la guerra, lo que arruinó a la familia y les obligó a emigrar a Madrid para buscar justicia.
Xabier era funcionario de la Diputación, estudió Derecho –quería ser diplomático– y tuvo inquietudes artísticas y deportivas: tocaba txistu y piano, pintó (obra titulada ‘Romántico’), diseñó portadas y caricaturas, y defendió propuestas culturales, como el cartel de Sanfermines de 1933.
Fundador del Club Natación
Fundó el Club Natación Pamplona con varios amigos (Ángel Astiz, Jesús Azpilicueta, Baldomero Barón Irigaray, Luis Pastor, Carlos Marcos y Francisco Andrés) y colaboró en publicaciones progresistas como ‘Navarra. Semanario de orientación popular’ y ‘Trabajadores’ (UGT), donde posiblemente firmó artículos sobre la ruina familiar causada por Gastón.
Vivió en una pensión de la calle Navarrería, número 15, con otros jóvenes; organizó viajes culturales a Roma y fue secretario del Comité Navarro Pro Olimpiada Popular de Barcelona (1936), cuya delegación –incluía nadadores y otros deportistas– se salvó inicialmente de la represión desatada en Iruñea.
Llegó a Barcelona el día del golpe de julio de 1936 y se alistó en las Milicias Populares. Participó en la intentona de liberar las Baleares y luego se unió a la defensa de Madrid, donde se presentó como capitán.
En dicha ciudad formó parte del entorno del Hogar Vasco y de las Milicias Antifascistas Vascas, junto a Vicente Lizarraga y otros, siendo estrecha la colaboración entre distintos grupos ideológicos. Cayó en combate en la Casa de Campo, cerca de la Ciudad Universitaria.
Su madre, a quien el dolor le afectó profundamente, buscó su rastro en hospitales y cementerios hasta que la familia tuvo que exiliarse a Francia. Hoy su sobrino, el diplomático Ion de La Riva, rescata su memoria colaborando en la publicación ‘Atalaya 3’, revista que diseñaba su tío, y en las memorias familiares ‘Doble Fondo/Hondo Bikorra’, dedicando capítulos a su abuela María Luisa y a Xabier, muerto y desaparecido a los 27 años.




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