Arainfo
Se ha estrenado la segunda temporada de la serie ‘Crímenes de odio’, un podcast original de Podium Podscast escrito y narrado por el periodista Miquel Ramos, conocido por su trabajo sobre antifascismo y por libros como ‘De los neocón a los neonazis. La derecha radical en el estado español’, ‘Antifascistas: así se combatió a la extrema derecha española desde los años 90’ o por presentar más recientemente el podscast ‘Dios, Patria, Yunque, sobre los engranajes y entresijos de esta secta ultracatólica de extrema derecha.
Cada quince días se emitirán los episodios de esta segunda temporada. El primero vio la luz este jueves 26 de marzo y se centra en el asesinato de Lucrecia Pérez, cometido el guardia civil neonazi Luis Merino junto a tres más que le acompañaban en 1992 en Aravaca. Su historia forma parte de la memoria antifascista, junto a otros casos como los de Carlos Palomino, Pavlos Fyssas, Guillem Agulló, Clément Méric, Aitor Zabaleta, David Ángel Ribalta, Jimmy, María Norma Menchaca, Carlos González, Arturo Ruiz, los abogados de Atocha, Serafín Holgado, Yolanda González, Hassan Al Yahamiy y una enorme larga lista de víctimas,
A medida que avanza el relato, es inevitable encontrar paralelismos con el presente. Ya en los años 90 circulaban discursos neonazis sobre la migración que hoy siguen muy presentes: hablar de “invasión” o de que “vienen a quitarnos el trabajo”, de “guetos”, deshumanizando a las personas racializadas. Aquellas ideas no se quedaban solo en palabras, sino que acababan traduciéndose en violencia y asesinatos, como el de Lucrecia. Algo que también vemos hoy, con episodios de racismo y terrorismo de extrema derecha como los ocurridos en Torre Pacheco, donde los bulos volvieron a jugar un papel clave para alimentar el odio.

Lo especialmente preocupante es que esos discursos, que antes podían parecer marginales y moralmente más repudiables, ahora tienen cada vez más presencia: en el Congreso, en los medios y en la sociedad en general. Incluso personas que no se identifican como de extrema derecha reproducen esas ideas, por ejemplo, al tratar la migración como un “problema” o vincularla directamente con la inseguridad.
En el podcast, Miquel explica que el caso de Lucrecia Pérez “puso al espejo a todo un país que negaba ser racista, que creía haber superado el fascismo” y que, aunque “se convirtió en un símbolo de la lucha contra el racismo, las lecciones aprendidas parecen ser más bien pocas”. Además, añade que “los discursos que precedieron al asesinato de Lucrecia, la campaña racista que emprendieron los medios de comunicación, políticos y grupos de extrema derecha no solo siguen vigentes, sino que tienen hoy más presencia y más notoriedad que nunca”.
Además, en los últimos tiempos estamos viendo cómo se instensifican prácticas que recuerdan a las políticas migratorias más duras de otros países, como las redadas racistas en barrios como Delicias o el Gancho en Zaragoza, o en zonas como el Raval o Malasaña. También casos recientes como la detención violenta de Serigne Mbaye, interceptado al llegar a su casa, reducido y tirado al suelo, en una operación en la que también fue detenido el periodista Martín Cúneo, de El Salto. Algo que cada vez se aproxima más a lo que está haciendo el ICE en EEUU.
Con su trabajo, Miquel Ramos pone luz sobre hechos del pasado que siguen teniendo eco hoy. Y es que, la memoria, aquí, en Argentina, cumpliéndose 50 años del fin de la dictadura de Videla, o en cualquier lugar, es una herramienta clave para hacer frente al fascismo y a los discursos de odio.
Desde este medio pudimos hablar con Miquel Ramos tras el estreno de la segunda temporada, y nos insistió en la importancia de mantener viva la memoria antifascista. “La memoria es una herramienta imprescindible para comprender el presente”, nos explica. Recordar a las víctimas del fascismo, añade, es fundamental para entender cómo los discursos de odio impactan en nuestra sociedad. “Recordar las consecuencias de estos discursos nos debe poner en alerta sobre lo que hoy parece estar normalizado”.
Ramos también subraya la relación directa entre discurso y violencia: “La violencia racista, LGTBIfóbica, machista… empieza con el discurso, con su normalización y su impunidad. Esa violencia, como vemos en esta serie, acaba en muerte. Recordar a las víctimas es un deber y también una muestra de cariño hacia ellas y sus entornos, que a menudo son también difamadas e insultadas”.




Deja un comentario