El Comercio
Fosa del Sucu (Xixón)
La Fosa del Sucu es uno de los enclaves más representativos de la brutal represión franquista en la costa asturiana. En este espacio fueron enterradas de forma clandestina numerosas personas ejecutadas tras la Guerra Civil, muchas de ellas sin juicio ni identificación. Se constatan 1.934 nombres de asesinados.
Su importancia histórica radica en que simboliza el silencio impuesto durante décadas y el esfuerzo reciente por recuperar los nombres y las historias de las víctimas, convirtiéndose en un referente de la memoria democrática en Asturias.

Fosa Común de Uvieu-Oviedo
Situada en la capital asturiana, esta fosa refleja la magnitud de la represión en uno de los principales centros administrativos y militares del franquismo en la región.
Aquí fueron enterrados represaliados procedentes de distintos puntos de Asturias, lo que convierte este lugar en un testimonio clave del aparato represivo del régimen y de su impacto transversal en la sociedad asturiana. 1.316 personas asesinadas.

Fosa de El Rellán (Grado)
La fosa de El Rellán pone de manifiesto que la represión no se limitó a las grandes ciudades. En este enclave rural se enterró a vecinos de la zona víctimas de la violencia franquista, evidenciando cómo el terror se extendió a pequeñas localidades. Su reconocimiento es fundamental para visibilizar la dimensión local y cotidiana de la represión. 61 asesinados.

Pozu Fortuna (Mieres)
El Pozu Fortuna es uno de los símbolos más potentes de la memoria histórica en Asturias. Esta antigua explotación minera fue utilizada como fosa común durante la posguerra, donde fueron arrojados cientos de represaliados. Representa la brutalidad del régimen y el uso de infraestructuras industriales para la eliminación sistemática de opositores, además de la profunda huella del franquismo en las cuencas mineras. Entre 300 a 400 asesinados.

Fosa de San Miguel de la Barreda (Siero)
Este espacio recuerda a las víctimas enterradas en uno de los puntos utilizados para ocultar ejecuciones durante los años más duros de la dictadura. Su importancia reside en que muestra cómo la represión se integró en el paisaje cotidiano, ocultando durante décadas lugares de muerte y silencio en entornos aparentemente normales. 18 asesinados.

Quinta Pedregal (Avilés)
La Quinta Pedregal es un ejemplo de cómo edificios civiles fueron reconvertidos en espacios de detención y represión. En Avilés, este lugar funcionó como centro de control y castigo para personas vinculadas a la oposición al régimen.
Su declaración como lugar de memoria permite recordar que la represión también se ejerció desde espacios no diseñados originalmente con fines penitenciarios.
«Unos 1.100 juicios en Avilés y alrededor de 250 desaparecidos», de los cuales «entre 150 y 160 fueron fusilados en El Coto» (Gijón). Los restantes, en su mayoría, acabaron en los muros o en el interior de la quinta, y el cómputo final de muertos lo estiman «en unos 400, a falta de nuevos datos”

Huelgas de 1962 (lugar inmaterial)
Las Huelgas de 1962 constituyen uno de los hitos más relevantes de la resistencia antifranquista en Asturias. Este movimiento obrero, con fuerte implantación en las cuencas mineras y la industria, rompió el clima de miedo impuesto por la dictadura y tuvo un impacto decisivo en el conjunto del Estado. También fuera de España, gracias, en gran medida, a la labor que hicieron los exiliados y artistas como Pablo Picasso y Rafael Alberti. Su reconocimiento como lugar de memoria inmaterial subraya que la memoria democrática también se construye a partir de luchas colectivas y conquistas sociales.
“Lo que fueron siete mineros sancionados, y después fueron 65.000, acabaron siendo 300.000 desafiando al Régimen”.





Deja un comentario