La Plaza Elíptica de Bilbo está a punto de recuperar su nombre popular y desterrar, tras décadas de debate, a Federico Moyúa, un alcalde designado por la dictadura de Primo de Rivera y al cual el franquismo honró con una plaza.

Asier Robles / GARA-NAIZ

La plaza que marca el punto medio de la Gran Vía de Bilbo parece estar cerca de adoptar oficialmente el nombre con el que muchos bilbaínos la han conocido históricamente: Plaza Elíptica. Dejaría así de honrar a Federico Moyúa, el alcalde que dirigió la villa durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera y cuyo nombre fue colocado en la plaza por el régimen franquista poco después de tomar la villa en 1937.

El actual alcalde, Juan Mari Aburto, anunció en una entrevista con ‘Deia’ que estaba ultimando los trámites para este cambio, e incluso se aventuró a señalar junio o julio como posible fecha. «Creo que desde el punto de vista de la memoria y del hecho más emocional, es importante que esa Plaza Elíptica que está en el imaginario de todos los bilbainos y bilbainas, sea de verdad lo que siempre ha sido. Quiero devolver a los bilbainos la Plaza Elíptica», señaló el regidor.

La plaza fue concebida a comienzos del siglo XX como parte del plan de expansión urbana de Bilbo, proyectado para conectar el centro histórico con la anteiglesia recién anexionada de Abando. Originalmente, el espacio no tenía un nombre oficial y era comúnmente conocido por los bilbaínos como ‘Plaza Elíptica’, en referencia a su forma geométrica. A lo largo de los años, la plaza ha sido escenario de cambios y remodelaciones, convirtiéndose en un punto de referencia urbano y social.

Un alcalde ensalzado por el franquismo

Fue en 1937 cuando, tras tomar Bilbo, el régimen franquista inició una campaña para modificar el callejero de la villa con el objetivo de consolidar su presencia simbólica y ensalzar su ideología. Entre otros cambios, el Puente de Deustu pasó a llamarse Puente del Generalísimo Franco, el Puente de Begoña —actual Puente del Ayuntamiento— fue rebautizado como Puente del General Mola, la Avenida Sabino Arana pasó a denominarse José Antonio Primo de Rivera y la Plaza Nueva Mártires de Bilbao.

En ese mismo proceso, la Plaza Elíptica fue rebautizada como Plaza Moyúa en honor a Federico Moyúa (1873-1939). Nació en Bilbo en el seno de una familia acaudalada y ligada a la causa liberal durante las Guerras Carlistas, a la cual siguió los pasos desde joven siendo abogado de profesión. En 1910, Federico Moyúa asumió su primer mandato como alcalde, aunque solo duraría 3 años. En 1924, sin embargo, fue nuevamente nombrado alcalde por una corporación municipal designada por la dictadura de Miguel Primo de Rivera, cargo que ocupó hasta 1930, cuando la caída del dictador dio paso a la llamada ‘Dictablanda de Dámaso Berenguer’.

Fue en 1937 cuando las autoridades frnaquistas rebautizaron a la Plaza con el nombre de Federico Moyúa. (Marisol RAMIREZ | FOKU)

Durante sus mandatos se impulsaron importantes actuaciones urbanísticas y de infraestructura, como la reforma del saneamiento, la traída de aguas de Ordunte, la construcción de las escuelas de Atxuri o la anexión de Begoña, Deustu y Lutxana.

Pero el hecho de que una de las principales plazas de Bilbo lleve su nombre, ha generado un pequeño pero persistente debate. Diferentes asociaciones memorialistas y vecinales han reclamado a lo largo de las últimas décadas el cambio de nombre alegando que, Federico Moyúa fue un alcalde nombrado por una dictadura y que la plaza fue bautizada con su nombre por otra dictadura, la franquista en este caso. De hecho, no son pocos los que han mencionado una posible ilegalidad conforme a la Ley de Memoria Histórica, algo que también mencionó Aburto sin afirmar que la Ley les obligue al cambio.

Una memoria a fuego lento

Lo cierto es que, aunque nunca es tarde, el cambio llegaría con muchos años de retraso si lo comparamos con otros casos. Fue a comienzos de la década de 1980, cuando Bilbo borró de su callejero la mayoría de la nomenclatura franquista antes mencionada.

Ya en 1997, con Josu Ortuondo como alcalde, encontramos otro hito en esta cuestión, cuando a la actual Plaza Circular se le renombró así reemplazando al nombre Plaza España. Para muchos, ese momento habría sido también oportuno para modificar la denominación de Plaza Moyúa, pero la iniciativa se encontró con más resistencias de lo esperado.

De hecho, en esta misma plaza encontramos otro ejemplo de tardanza aún más sangrante. Ya que no fue hasta 2017 cuando el Ayuntamiento tramitó por fin el permiso de obra para iniciar la retirada del águila franquista del edificio de la Hacienda española. La eliminación este vestigio estuvo envuelta en polémica, ya que el Consistorio llegó a denegar el permiso al estimar que contaba con «un alto valor escultórico».

La fachada del edificio de la Hacienda española antes y después de retirar el águila franquista en 2017. (Jon HERNAEZ y Marisol RAMIREZ)

Volviendo al caso de Moyúa, esta tardanza no está exenta de consecuencias. Y es que, si bien durante todo el siglo XX la mayoría de bilbainos siguió llamando a la plaza Elíptica. La inauguración de Metro Bilbao en 1995, con una estación situada en la plaza, contribuyó a consolidar el nombre de Moyúa, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Además, Aburto también reconoció que el cambio de nombre acarreará a los servicios de transporte público unos gastos económicos «considerables» al tener que cambiar toda su señalética. El más afectado será Metro Bilbao, que deberá cambiar los paneles luminosos de las tres salidas de la actual parada de Moyúa (Elcano, Guggenheim y Diputación), además de la rotulación en los interiores de los trenes y en las 45 estaciones. También Bilbobus y Bizkaibus tendrán que realizar cambios. El alcalde aseguró que ya está en contacto con estas entidades para coordinar el proceso.

Parada de Metro en la Plaza Elíptica. (Marisol RAMIREZ | FOKU)

Por otro lado, EH Bildu ha afeado a Aburto la forma de anunciar este inminente cambio y ha subrayado que esto «no es una ocurrencia individual, sino el resultado de décadas de trabajo que es necesario reconocer».

Su portavoz María del Río, ha recordado que son muchas las personas, asociaciones memorialistas, asociaciones de vecinos y vecinas y diferentes agentes los que han trabajado en las últimas décadas, desde diferentes ámbitos, para recuperar el nombre.

Con ese objetivo, la formación soberanista ha presentado una moción en el Ayuntamiento en la que solicita la recuperación del nombre de ‘Plaza Eliptikoa’ en lugar de ‘Plaza Moyúa’, con el objetivo de que los diferentes grupos políticos puedan posicionarse en el Pleno municipal de marzo y reconocer el trabajo de asociaciones y agentes memorialistas.

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