Una nueva investigación, dirigida por el periodista y escritor Pako Aristi, busca a personas que pudieran aportar detalles acerca de la desaparición forzosa de Josu Zabala Salegi ‘Basajaun’ el 23 de marzo de 1997 en Bilbo. El joven militante de ETA apareció muerto cuatro días después en Itziar (Gipuzkoa).

Agustin Goikoetxea / GARA-NAIZ
El periodista y escritor Pako Aristi; Amaia Erdozia, de Ilunpetik Argira Herri Ekimena; Ander Lizarralde, de Gure Bazterrak; y Nerea Zabala, hermana de Josu Zabala Salegi ‘Basajaun’, han comparecido este jueves en Bilbo para solicitar a las personas que pudieran haber visto el 23 de marzo de 1997 en el Botxo a este militante de ETA, que apareció muerto cuatro días después en punta Mendata, en Itziar, a que aporten su testimonio para acabar de esclarecer lo sucedido.
A semanas de que se cumplan 29 años de la aparición del cuerpo sin vida de ‘Basajaun’, los promotores de esta investigación se han dado cita junto al bar La Tortilla, próximo al Consistorio bilbaino, para animar a toda persona que pudiera aportar algún detalle de lo qué sucedió aquel día, en que culminaba la décima edición de Korrika, a que lo haga. Buscan desmontar la versión oficial de que el activista se suicidó.
Erdozia ha manifestado que aguardan a las pistas que pueda aportar cualquier persona al respecto, indicando que se puede hacer a través del correo electrónico basajaun1997@gmail.com o el teléfono 655836183.
Aristi ha explicado que aquella jornada festiva en que decenas de miles de personas se dieron cita en la capital vizcaina, Zabala tenía una cita a las 12.00 en ese local de hostelería con un enlace de la organización armada que acudía desde Ipar Euskal Herria. El joven, que estaba conformando un comando con otro compañero, no llegó y quien le aguardaba retornó con la carta que la dirección de ETA le había encomendado entregarle.
De cara a ese encuentro Zabala no estaba solo, el urduliztarra Iñaki Bilbao Gaubeka se quedó vigilando en los alrededores y no volvió a ver a su compañero de comando. «Como si se lo hubiera tragado la tierra», ha destacado Aristi.
Cuatro días más tarde, el cadáver del navarro fue descubierto con un tiro en el corazón en el paraje de Itsaspe, en Itziar, aunque la noticia no trascendió hasta el día 29 cuando Egin Irratia dio cuenta de ello. Tras la autopsia, ha apuntado el escritor, se fijó que la muerte se produjo sobre la medianoche del 26 de marzo. El trabajo persigue desmontar la versión oficial.
Dos horas después
Aristi ha aportado un dato hasta ahora no conocido públicamente: que hubo una persona que vio a Zabala dos horas después de la cita en La Tortilla cerca de El Arenal «andando rápido y nervioso». Asegura ese testigo que se reconocieron pero que no entablaron contacto. Por tanto, han subrayado que puede haber alguna persona que viera cómo interceptaban al activista y le apresaban, o algo similar.
Una nueva tesis apunta a que la detección del militante de ETA por parte de la Policía tuvo que ser fortuita y que todo fue «fruto de la improvisación». Pako Aristi ha insistido en que es importante cualquier pista que se pueda dar, incidiendo en las características físicas de Zabala Salegi, un joven de 1,95 de altura, delgado y con el pelo muy corto, no con la melena con la que suele aparecer en algunas fotografías anteriores.
Otra de las hipótesis es que el activista fuera apresado por desconocidos cuando se dirigía al piso de seguridad con que contaba. Ambos militantes, Zabala y Bilbao, compartían una vivienda pero luego disponían de una segunda que solo conocía cada uno. A este respecto, Aristi ha instado al dueño de ese «piso secreto» a ver si puede aportar pistas.
La tesis que baraja es que esa vivienda pudiera estar ubicada en uno de los barrios de la capital vizcaina o los alrededores y fuera en ese trayecto desde El Arenal a ese punto donde se produjo el secuestro de Josu Zabala.
Esta nueva investigación que lidera Pako Aristi se suma a otras anteriores, como la que realizó en 2023 sobre la muerte de Susana Arregi y Jon Lizarralde en la Foz de Lumbier en 1990 y, más recientemente, en 2025, la de Iñaki Etxabe, que tuvo lugar en Kanpazar en 1975.




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