Amparo Lasheras / GARA-NAIZ

Han transcurrido 50 años de las luchas obreras que tuvieron lugar en Gasteiz en los primeros meses de 1976. Cinco décadas de una huelga general que paralizó la ciudad y 50 años también del asesinato de cinco trabajadores, perpetrado por las fuerzas de seguridad de un empresariado y de un franquismo criminal que se resistía a desaparecer.

De hecho, nunca desapareció. Ha convivido en una transición con estructuras de olvido e impunidad, de convivencia con la herencia ideológica de la dictadura que sometió a los pueblos del Estado español durante 40 años. Da vértigo pensar en ello y haberlo vivido. Las emociones recuperan la memoria y, con ella, la fuerza de las ideas de clase, de todos los porqués que construyen los sueños y fundamentan la práctica y el compromiso para conseguirlos. Porque no olvidamos, nos repetimos en el recuerdo de un pasado combativo con la injusticia y la desigualdad.

Pero… ¿en este hoy, tan desaprensivo con los y las trabajadoras, cómo escribiremos el mañana? El 3 de marzo de 1976, la clase trabajadora exigió un salario digno y derechos laborales.

Cinco obreros fueron asesinados por ello. En el 2026, la huelga general convocada para el 17 de marzo reclama también la justicia de un salario mejor. 50 años, dos realidades que se asemejan y una misma lucha.

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