Ha fallecido la hermana de la reina hemérita española Sofía y tía del actual rey, Felipe VI. No es casualidad que sea una desconocida en el Estado español y que la mayoría de la gente no tengan referencias de la familia de Sofía, que fue reina durante casi 40 años junto a Juan Carlos I de Borbón. La razón, claro está, es que hay mucho que ocultar: Federica de Hannover, abuela de Felipe VI y madre de Sofía (y de la fallecida Irene), tiene, junto a sus hermanos, un pasado nazi y es que perteneció a las Juventudes Hitlerianas.

Diversos trabajos periodísticos señalan que los padres de Federica la inscribieron en la Liga de Muchachas Alemanas, sección femenina de las Juventudes Hitlerianas. La Liga era una organización oficial del régimen de Adolf Hitler destinada a adoctrinar a las jóvenes en la ideología nacional-socialista y en los roles de género del III Reich. Estaba integrada en la estructura de las Juventudes Hitlerianas. Desde la prensa del corazón hasta la institucional, el relato sobre Sofía en el Estado español ha tendido a presentar a su familia como la “realeza griega” o parte de la “europea” pero sin entrar en la genealogía política alemana de entre guerras. 

Existe, en cambio, abundantes trabajos periodísticos y blogs políticos con las fotos de Federica y de sus hermanos ataviados con uniformes juveniles nacionalsocialistas que hablan abiertamente de “familia nazi de la reina Sofía”, algo prácticamente ausente del discurso oficial del Reino de España 

(la foto incomoda)

La reina hemerita Sofía y el propio rey Felipe VI de Borbón han perdido a una figura familiar cuya genealogía remite a un linaje que el Estado español prefiere olvidar: los Hannover prusianos. No es casual que la Casa Real española destaque la “intimidad familiar” en su nota, evitando cualquier mención a la abuela Federica, cuyo apellido evoca los uniformes de la Bund Deutscher Mädel

Federica, hija de Ernesto Augusto de Brunswick y Victoria Luisa- nieta de Guillermo II- creció en un entorno donde el nacional-socialismo era el aire que respiraba la nobleza alemana de la decada de los años treinta del siglo pasado. Inscrita en la Liga de Muchachas Alemanas, rama femenina de las Juventudes Hitlerianas, participó en desfiles y actividades que combinaban folklore aleman con la exaltación de Hitler (Führer), un ritual de paso para miles y miles de jóvenes de su clase privilegiada. Sus hermanos, igualmente fotografiados en uniformes nazis, ilustran a esos aristócratas que vieron en el dictador aleman no un demagogo, sino un restaurador del orden imperial; el duque de Windsor, el propio Mosley o las hermanas Mitford no eran excepciones, sino síntomas de una élite europea que coqueteó con el nazismo hasta que las bombas de la armada britanica la disuadieron.

La propaganda del III Reich pusó las imágenes de Federica y su familia para vender la idea de una juventud aria pura. En Grecia, tras su matrimonio con Pablo I, Federica mutó en reina filantrópica, pero el pasado no se evaporó: sus hermanas, casadas con oficiales de la Luftwaffe (el ejercito de la Alemania nazi), y su cuñado, el príncipe Cristóbal, muerto combatiendo junto a las tropas nazis, salpican el árbol genealógico con esvasticas. El Estado español sin embargo, ha optado por el olvido: ni libros oficiales ni documentales de Radio Television Española (RTVE) aluden a esta herencia, prefiriendo el relato de la “europea Sofía” que encubrió, durante la llamada Transición, cualquier sombra de los vinculos de su familia con el nacional-socialismo . El pasado nazi de la abuela real solo se difunde a través de blogs y columnas de limitada difusión. Esta opacidad no es un accidente, sino una estrategia: según encuestas recientes, el 48,5% de l@s ciudadan@s del Estado español, desconfía de la monarquia.

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