Mario Silva

“Toda esta piratería vulgar de los yanquis esconde un error extraño propio de un imperio en decadencia. Abren muchos frentes: Venezuela, Ucrania, Irán, y también contra China, Rusia, África entera, Groenlandia, Europa, México, Colombia, entre otros. Esto resulta llamativo en una potencia, porque los imperios no caen por su debilidad, caen por la confianza de que nada les va a pasar.

Tienen un país prácticamente quebrado, con deudas impagables tanto a nivel privado como público. Su modelo empobrecedor está llegando a su fin y, como ha sido siempre, buscan robar, amenazar y sacar ventaja donde puedan, porque su modelo no es competitivo y mucho menos inclusivo. Pero abrir tantos frentes sugiere un escenario incierto dentro del propio imperio.

Ninguno de sus planes ha resultado. Los aranceles solo empobrecen a su población. En Ucrania están perdiendo. En Venezuela apenas lograron un trofeo. No pueden frenar a China. No tienen a Groenlandia, ni el Canal de Panamá, ni Canadá, entre otros frentes abiertos.

Lo que pasó recientemente en Venezuela es el reflejo de una mala película que se repite en África, Asia y parte de Europa. No es algo nuevo. Lo nuevo es ver cómo personas de todo el mundo se creen las estupideces que dice Trump en una red social, sobre ‘controlar’ un país a punta de tuits.”

Primero: Aclaratoria Inicial

Sólo las investigaciones futuras, determinarán cómo se planificó y ejecutó la incursión criminal del imperialismo en la madrugada del pasado 3 de enero. Sentarnos a hacer hipótesis a la ligera o producto de la rabia que provocó esta violación de nuestra soberanía, de todas las normas de convivencia internacional y el derecho internacional, sólo contribuirá a ponernos en la cola de un sin fin de análisis que, lejos de aclarar, de seguro contribuirán a hacer más efectivo el plan norteamericano que, lamentablemente, les permitió llevarlo a cabo “limpiamente”, con el agravante de haber secuestrado al Presidente legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, la Primera Combatiente, Cilia Flores. Hecho criminal que desnuda totalmente y sin rubor alguno al imperialismo frente a los Pueblos del mundo.

Segundo: Lo que no se ve es lo que es. El Teatro del Absurdo.

El último párrafo del análisis citado es, sin duda, lo que más importancia tiene. Todos hemos asistido desde 2013, al bombardeo más sistemático y feroz recibido en 26 años en contra de la Revolución Bolivariana, y muy especialmente, en contra del Presidente Nicolás Maduro, su familia, nuestros liderazgos y la institucionalidad de nuestra República.

La mentira, la manipulación y el engaño, fue degenerando progresivamente a tal nivel, que lograron establecer una “verdad” que permeó incluso en opinólogos nacionales e internacionales, desde las cloacas más connotadas instaladas y financiadas por el imperialismo en las redes sociales, hasta aquellos que fungían como defensores de los procesos revolucionarios y que, curiosamente, de manera ingenua, anteponen sus análisis con la frase: “Se puede o no estar con Maduro…”, frase que, lejos de salvar la presunta objetividad de quien la esgrimía y la sigue esgrimiendo, favorecía en gran medida el objetivo principal del imperialismo: Debilitar, descalificar y dividir las fuerzas revolucionarias a lo interno y a lo externo. De allí que el imperialismo logró desactivar el tema de fondo, que no es más que la defensa de la soberanía y el rechazo por cualquier vía de cualquier agresión en contra de los pueblos de América Latina y el mundo.

Cuando arreciaron los sicarios financiados por el imperialismo, en rumores absurdos como “Maduro se mató en un accidente huyendo por Colombia” o “Cilia huyó a Turquía” o “Nicolás se peleó con Diosdado” o “Los marines están entrando en Miraflores”, muchos tomaron a broma y se rieron de ese teatro del absurdo. Pero, el mandado estaba hecho y no entendimos que el plan para asestar el ataque del 3 de enero, se había puesto en marcha, pues la primera fase de la Guerra Psicológica estaba horadando nuestras defensas básicas: Entender hasta que grado nos estaban preparando para una acción militar criminal que en el fondo nos negábamos a creer que sucedería. Pero, pasó, y ahora estamos obligados a reconducir nuestra defensa para desmontar la lógica impuesta por el imperialismo en las redes sociales que, ahora mismo, sigue utilizando ese teatro del absurdo para imponer en la narrativa irracional de que “Estamos gobernando a Venezuela”.

El peor enemigo de la clase obrera, del poder popular y de los pueblos es dejarse permear por supuestos “planes conspirativos” y la incesante inoculación de rumores con objetivos precisos de desinformar y debilitar la conciencia colectiva. Quienes conocemos de la mecánica psicológica empleada por los tanques pensantes del imperialismo, sabemos que la individualización de las ideas en el sujeto, producto de un sistema imperialista decadente que se ha mostrado tal y como es sin rubor alguno, conduce a la confrontación de pueblo contra pueblo y a la instalación del fascismo como “sistema ideal de valores”. No debemos permitir que eso ocurra y mucho menos contribuir a que se expanda el sistema de creencias imperialistas hoy claramente dirigidas a abrumar y desarmar nuestras defensas naturales.

Tengamos siempre presente ahora mismo, los siguientes objetivos imperialistas:

1° Normalización de la violación de todas las normas de convivencia humana, pasando por encima del derecho internacional y la soberanía de los pueblos a través de la fuerza (borrar los límites territoriales).

2° Control de la mente a través de su herramienta más útil, internet y redes sociales para poner en duda la institucionalidad y los procesos revolucionarios.

3° Robo y control de todos los recursos naturales, también por la fuerza y que los pueblos lo acepten sin dudar.

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